lunes, 9 de septiembre de 2019

El ocaso de la librería Longo

Hay lugares que uno siempre transita, pero que no recorre. Rosario está lleno de mis pasos; sin embargo, no siempre estos se detienen lo suficiente como para ver todo, y eso implica que, lamentablemente, se pierden experiencias que luego no se recuperan.

Es lo que me pasó a mí con la librería Longo. Cada cierto tiempo, generalmente porque iba a la Sala Lavardén, que está en la siguiente esquina, pasaba por sus vitrinas. Miraba sus libros sobre la historia de Rosario, y otras cosas más, a muy buenos precios (escritos en carteles muy particulares, con letras de molde sobre papel gastado), sobre las bateas algo polvorientas. Algunas perlas, otras cosas más comunes, algunas obras muy curiosas y solo para entendidos.

Pero siempre, por una cosa o por otra, no entraba. Generalmente frecuentaba librerías de saldo y de viejo como los diversos "Pez Volador", entre otros. Y, además, esto ya no era tan común como otras épocas, en donde podía pasar mucho rato en alguna, casi todas las semanas.

Mal que hice al no entrar nunca. Muy mal.

Hace unas semanas se vino el cerco, y todos temimos lo peor, que la piqueta la redujera a nada. No es para menos. Además del valor edilicio, de su antigüedad, se trata de la librería más antigua de toda la ciudad, como una placa atestigua en la entrada, a la izquierda, apenas entramos.



"Afortunadamente", pronto nos llegaron noticias de que la demolición no era inminente. El cerco perimetral era solo para evitar derrumbes, porque, como muchas otras edificaciones centenarias de la ciudad, no había podido ser mantenida de la mejor manera y ahora sus balcones amenazaban con caerse. Una inspección municipal había alertado de esto a los dueños y les había obligado a cubrir la fachada, de manera que un desprendimiento eventual no cayera sobre un transeúnte.

Sin embargo, estas no son noticias totalmente "buenas". Poco tiempo después alguien que conoce a las dueñas comentó que la liquidación de la librería comenzaba. Ya que no tenían dinero para hacer frente a las reparaciones necesarias, estaban liquidando todo el stock y, evidentemente, cerrando. Se terminaban así muchas décadas de uno de los negocios más longevos de la ciudad.

De manera que, la siguiente vez que tuve que ir a la Lavardén, como tenía algo de tiempo, decidí no dejarlo pasar. A cada costado del cerco, unos carteles rojos con letras blancas rezaban, bien clarito: "abierto, liquidación". Como para meter más sal en la herida.

Entré, y eso fue lo que vi.







------------------------------------------------------------------------------------

Entré en aquella enorme mansión del tiempo, ya sin prisa ni sin timidez. Si iba a desaparecer, tenía que conocerla; si no, también.

Di unos pasos hacia el mostrador, oculto a la izquierda, y una señora entrada en años me atendió, mientras leía un libro con lupa. Me preguntó si habían puesto los carteles de liquidación en el cerco, porque se lo habían prometido pero ella no había ido a ver. Le dije que sí, que estaban puestos de los dos lados. Se quedó conforme y le dije que miraría un rato, que no tenía mucho tiempo pero que sabía que estaban liquidando y quería conocer el lugar porque nunca había entrado. Atentamente, me dijo que mirara lo que quisiera y consultara, sin problema.

Así lo hice, mirando a veces el edificio en sí, a veces los libros. El tiempo estaba estancado en ese lugar, como si nada se moviera, ni siquiera el aire: el silencio era completo, y desde ciertos lugares ni siquiera podía ver a la señora, ni ella a mí. Era como estar encerrado en una cápsula del tiempo. Los ruidos parecían evaporarse. Saqué estas imágenes, con el celular, y de pronto no tenía mucho más para hacer.

Empecé a recorrer los anaqueles sin orden, buscando algún orden o clasificación. Las mesas del centro, que tenían precio, estaban completamente depredadas y llenas de cosas sin interés o en mal estado. Descubrí una pequeña caja, en una de ellas, con viejas postales y fotografías o dibujos en papel fotográfico, cosas muy extrañas, sin nombres ni nada detrás. Había algunas en donde el dibujo estaba duplicado, como si fueran estampitas dobles, para recortar. Encontré una que tenía, duplicada, una "fotografía" de Juana de Arco, con un nivel de calidad que no podía distinguir si era realmente una foto de alguien posando, disfrazada, o un dibujo, con unos grises bastante nítidos. Dudé en llevarlo como souvenir, pero, me dije, no le daría mucho uso. Quedaría en un cajón, tirada, y no sabría qué hacer con ella. Sería solo un recuerdo sin alma, y nada más. Sin embargo, pensé que alguien que coleccionara postales y tarjetas de ese tipo podría encontrar muchas cosas ahí, cada una a diez pesos.

Después seguí por los estantes, sin ninguna prioridad. De casualidad arranqué con los que tenían libros en otros idiomas, topé con algunos en inglés y así, de pronto, tenía en mis manos uno de tapa dura con cuerina, en una colección que yo conocía, bastante antiguo pero en hermoso estado, de Rudyard Kipling. Poemas en inglés, muchos sobre su estancia en India y el resto de Asia. Pocos días antes había visto una minibiografía suya en un canal de Youtube, y descubierto que su vida había sido, a veces, una verdadera pesadilla. Lo tomé. Tenía que llevarme algo de ahí, cualquier cosa, como recuerdo por si el lugar desaparecía, siempre que no fuera un simple souvenir que luego se quedara sin ser leído. No hay espacio para adornos en mis estantes. La coincidencia fue suficiente y lo tomé: por lo menos integraría mi escasa colección de libros en inglés.

Continué mirando. De pronto tropecé y noté que los problemas edilicios no eran solamente de la fachada. El piso, cubierto de largas piezas de madera, estaba desnivelado; dos cordilleras surcaban toda la librería desde la entrada hasta el fondo. Al dar unos pasos más en dirección a la pared donde estaba el mostrador, vi un fuentón, llenándose lentamente de agua, rodeado de trapos de piso.

La señora seguía, tranquilamente, leyendo con la lupa, acompañada de la antiquísima máquina registradora. Temí que el ruido de mi tropiezo la hubiera alterado, pero no, siguió allí, eterna como ese momento.

Le pregunté entonces si tenía, todavía, alguno de esos libros sobre la historia de Rosario que yo había sabido ver en las vitrinas, tiempo atrás, no mucho tiempo atrás. Me dijo cordialmente que los había vendido a todos, y que ya poco o nada quedaba. Había llegado demasiado tarde.

Hacia el fondo descubrí una sección de libros y revistas sobre historia. No sé si por estar allí, junto a las paredes descascaradas, o por simple ironía, el mismo tiempo se había ensañado con el material de esa sección. Algunos libros estaban deshaciéndose; otros estaban cubiertos de un fino polvillo que no acerté a saber si era tierra, arenilla del cieloraso o simple papel en proceso de desintegración. El tiempo venía a reclamar lo suyo. De pronto, me di cuenta de lo difícil que me estaba resultando encontrar algo interesante. Había muchas revistas de los diarios, de esas que simplemente se tiran o se usan para que los chicos recorten. Gran parte del material, si era nuevo, no tenía valor comercial, justamente porque eran suplementos gratuitos de diarios o similares; en contraste, muchos de los libros estaban deteriorados, a veces en un estado tan lamentable que me daba medio tomarlo: los hubiera matado con mi tacto, y ellos me hubieran retribuido el gesto entrando, como fantasmas enojados, por mi nariz y boca. Solo acá y allá coincidían las dos cosas: algo valioso, al menos para alguien, y en un relativo buen estado. Sin embargo, no había nada que me emocionara como el libro anterior.

Entonces encontré una revista de historia. La ojeé y recordé haber comprado o visto otra similar, tiempo atrás. Como tenía algunos artículos sobre temas que me interesaban, decidí sumarla al libro de Kipling.

Husmeé algo más. Tuve la sensación de estar picoteando un cadáver ya desarmado por otros buitres; a la sensación triste de estar escarbando muerte, se le sumó el hecho de que poco o nada había encontrado, apenas un par de hebras de carne.

Fui al mostrador deseando, de alguna manera, poder ayudar con esos granitos de arena. Deseé con todo mi corazón haber encontrado algo valioso, poder pagarlo con una fortuna y salvar aquél lugar. Pero no.

La señora me preguntó dónde había encontrado el libro de Kipling; le indiqué el lugar y dijo algo sobre que había sido de su colección y que bueno, ya no tenía sentido quedarse con esos libros porque, incluso con la lupa, ya le costaba leer. 50 pesos por ese, 50 por la revista (y era, creo, la única en buenas condiciones que quedaba).

Creo que hablamos algunas palabras más, pero ese momento ya era parte de la eternidad; alargarlo solo hubiera sido estirar el infinito. Me hubiera quedado ahí siglos, pero en realidad ya nada podía hacer, aprender o comprar: había llegado tarde. El tiempo allí se mantenía estancado, pero afuera la fachada seguía con peligro de derrumbe, las librerías seguían desapareciendo (ella me había contado que tres, en las cercanías, ya se habían fundido) y los libros ya no llegaban, como antes, para ser comprados y vendidos. Así que la saludé, le dije que más adelante tal vez volvería y ella me dijo que era bienvenido, y me fui, pensando todavía en la estampa doble de Juana de Arco, hermosa y antigua como ella sola, pensando que por solo 10 pesos podría ser mía, eternamente mía, y que tal vez me traería suerte, como un trébol blanco de cuatro hojas, doblado por la humedad pero todavía poderoso, escondido en un cajón de mi biblioteca, siendo hallada por algún hijo o hija que todavía no existe, haciendo levantar una ceja llena de sorpresa y curiosidad.

Es la excusa que tengo para volver, supongo.


------------------------------------------------------------------------------------



Así que así es como luce ahora el edificio. A través de la abertura de la izquierda se puede ingresar a un pequeño "zaguán", desde donde podemos ver las dos ventanas con los escasos libros que quedan, y la puerta para entrar. Esperemos que la fortuna permita salvar al menos el edificio, y en el mejor de los casos, la librería en sí; que si sus actuales dueñas no pueden hacerlo, que al menos otros emprendedores lo hagan, manteniendo el nombre y la tradición que la caracteriza. Hay lugares así que hay que mantener a toda costa, aunque sean menores, sutiles, a veces imperceptibles.



miércoles, 28 de agosto de 2019

Siguen demoliendo calle San Juan al 1100

Tal vez no sea una pérdida artística, ni patrimonial, porque eran edificios abandonados, sin mucho de nada, simples locales que en otra época florecieron... A lo mejor no tenían historia, ni abolengo, ni mucho valor arquitectónico... Pero me dio pena pasar por ahí el otro día y ver que había un pozo enorme, gigantesco, como si nos hubieran arrancado algo gigante...

Hacía rato que todo estaba vallado, como se ve en la foto. Y como el cerco tenía el mismo número, era evidente que alguien había comprado todo. Y que lo más probable era eso...

Igualmente, me había olvidado del tema, y cuando pasé, ya no quedaba nada.

Es la "zona muerta" de calle San Juan. Como dije, no eran joyas artísticas, pero ciertamente eran valiosos, al igual que los otros que están siendo destruidos en esa cuadra, al igual que la Galería De Dominicis, la primera que tuvo la ciudad. Tres locales comerciales y un estacionamiento grande. Podrían haber albergado ferreterías, panaderías, otros emprendimientos. El estacionamiento, ciertamente, no le hubiera venido mal a la zona.

Ahora hay un gran pozo, uno ENORME. Otra compañía inmobiliaria se llenará de dinero creando jaulas de mala calidad para personas que no las pueden comprar, en uno de los lugares más atestados de la ciudad, justo a la vuelta de calle San Luis. En definitiva, la gente rica será más rica y la gente sin tanta plata, vivirá mal.

¿Y la zona? La Municipalidad, hace tiempo, dijo que iba a tratar de reactivarla. Lo único que hicieron fue poner luces LED. Las veredas siguen igual de rotas, no ofrecieron nada a los frentistas ni a los negocios (alguna rebaja de impuestos si te ibas a instalar ahí, por ejemplo). Obviamente, comprar edificios venidos a menos en la zona debe ser negocio.

De nuevo, una enorme, enorme pajarera que atascará más esa parte de la ciudad con tránsito, gente, malos servicios. Y mientras tanto, cada vez quedan menos lugares para nuevos negocios, porque negocio que se tira se hace edificio.

Sigamos así y pronto no quedará nada. Solo espero que la nueva administración municipal cambie las reglas, al menos un poco, para que sea más beneficioso remodelar que demoler.

viernes, 16 de agosto de 2019

Paseo bajo el viaducto Avellaneda, por calle Tucumán

El otro día pasé a visitar a un amigo que vive en una zona particular. O mejor dicho, la zona en sí no tiene nada en particular, sino más bien lo que la atraviesa. Y es eso lo que la define.

 Y eso que lo atraviesa es el Viaducto Avellaneda, que fue construido para poder superar las vías del tren, a mediados del siglo XX.

La cuestión es que es un puente enoooorme, que sortea un obstáculo insalvable en ese punto para peatones y vehículos, ya que no es un simple cruce de vías, sino toda una zona de maniobras y almacenamiento de trenes.

Recuerdo que la primera vez que lo fui a visitar, como el colectivo me deja un poco lejos, pensé que tendría que rodearlo, pero no, resultó que a esa altura podía pasar por debajo, pero primero, me topé con esta preciosura:




Se trata de una preciosa casa con rasgos neocoloniales, que ahora funciona como jardín de infantes. Por fuera está como nueva, hermosamente cuidada. Me encanta encontrar estos caserones como jardines y ese tipo de instituciones, porque generalmente los dueños se encargan de mantener en muy buen estado las fachadas, y además las alegran con vivos colores. Esta está casi en la esquina de Tucumán y Lavalle (Tucumán al 3900).

Siguiendo por Tucumán, cuando uno ya presiente el viaducto, de pronto me encontré con esto. Un edificio finito!!! Por cómo está hecho y ubicado, junto a una playa de estacionamiento de un hipermercado mayorista., es evidente que han ahuecado un edificio mucho más grande para ubicar en el centro el estacionamiento, pero al menos una parte ha quedado (abajo, donde está la chimenea, se advierte que esa parte de la fachada fue un tapial con rejas y columnas, posiblemente una parte de la entrada). No tengo más datos sobre el edificio, o cuando se hizo esta masacre... Al menos no se perdió todo. Aparentemente sigue siendo edificio de viviendas, con entrada a la calle y todo.

El edificio finito, viniendo por Tucumán.

El mismo edificio, visto de frente. La verdad, desde acá no se puede adivinar
nada de lo anterior. Una cosa muy curiosa.

Y después viene el viaducto en sí... Recuerdo que, cuando era chico, el viejo 56 (luego fue el 111 y ahora el 101, desde hace rato) pasaba por abajo, tomando por una calle paralela, luego haciendo una U y volviendo por la otra paralela. Era una zona "jodida", por la poca iluminación y porque justamente era un "cul de sac", una zona en la que uno no sabía para donde disparar si te querían robar o algo. No tenía a nadie que viviera por ahí, así que siempre pasaba de largo. El hecho de estar cerca de las vías agregaba misterio y peligro (que no sé si era real). En esa época todo estaba pintado de un color pardo claro.

Sin embargo, hace tiempo la Municipalidad encabezó una campaña para pintar estos lugares con colores menos... depresivos y sucios. Además de iluminar mejor la zona, es un placer pasar ahora por ahí, con semejante decoración.




Toda la "panza" del viaducto está pintada así, al igual que sus laterales, cubierto totalmente de dos tonos de verdes llamativos; lamentablemente no pude sacarle fotos a todas las partes porque no quería parecer turista japonés :P Pero creo que se hacen una idea.

Y finalmente, llegué a donde quería llegar (en esta entrada; ese día quería llegar a la casa de mi amigo)


Siempre quise ver de a pie esta casa, cuya parte superior puede verse cuando uno transita por el viaducto (está justo del otro lado de donde yo venía). Aunque algo deteriorada y con reformas, es un hermoso ejemplo de arquitectura neocolonial en dos plantas. Les dejo algunas fotos más.





El detalle del nido de hornero en el centro es genial. Lamentablemente, como dije antes, merecería una buena mano de pintura blanca, sobre todo en el coronamiento, además de una limpieza previa, claro está. Pero sigue ahí  y eso ya es mucho.

Recomiendo mucho visitar el barrio. Como estaba apurado y tenía las manos ocupadas, no pude sacar más fotos, pero en pocas cuadras, por Tucumán, pude descubrir mucha casas hermosas, algunas antiguas, otras nuevas y más modernas, que insisten en que la arquitectura no tiene que ser antigua para ser bella.

lunes, 1 de abril de 2019

La Plaza Árabe y el Pasaje Tarrico (III)

Sí, ya sé que le cambié el nombre de la plaza, pero es la tercer parte de todo el informe, así que así se queda.

Faltaba explorar lo que habíamos comentado en la entrada anterior. La supuesta continuación del Pasaje Tarrico comunicaba con la Plaza Árabe, así que tenía que visitarlos y romper con la tradición de pasar por enfrente y no entrar.


Lo que comenté de la garita de seguridad se hizo realidad. Cuando entramos, cámara de foto en mano, el guardia salió... no dijo nada, pero estaba. Eso me molestó un poco, porque no íbamos a hacer nada malo. Pero la cámara de pronto dejó de andar (de nuevo las baterías...) así que la guardé y como no hacíamos nada, el guardia se volvió meter en su garita.

Así pude sacar estas dos fotos: la primera del Monumento cómo se ve desde allí, y la otra del pasaje en general, que está en muchas mejores condiciones que la otra parte.



Sin embargo, lo de buenas condiciones es solo para el piso... lo demás es de terror. Lo dicen mejor que yo las fotos que veremos más abajo. Pero al caminar por el pasaje me di cuenta del por qué de la garita. Tal vez en su primer momento era para cuidar el material de construcción o el acceso al edificio en construcción, pero ahora es para lo segundo solamente. No le saqué fotos porque el guardia estaba dando vueltas, pero al parecer ese edificio tan hermoso y vidriado está vacío. Se anuncia un showroom pero no pasó nadie, nadie entró, no hay ningún signo de vida en la construcción. Para mí que es otro de esos fraudes o fiascos inmobiliarios, lo cual explicaría el por qué del parate con lo del pasaje: se hizo la cáscara, después no hubo plata, no vino nadie a vivir, y listo, la empresa ya no se hace cargo de nada. Salvo de la garita y del guardia. Esto está así desde hace años... así que imaginen el desperdicio.

El otro desperdicio es la plaza en sí. Nadie se hace cargo de las medianeras, por lo que están los ladrillos a la vista, un peligro para la conservación de los edificios. Una pared pide sororidad mientras las otras tienen mensajes mucho más desgastados e ilegibles. Realmente da mucha pena... Y es la plaza del Consejo Delirante. Dice mucho sobre los políticos locales.








Estos son los fondos del edificio que está vallado por peligro de derrumbe.
realmente una pena... un desperdicio tremendo además de un peligro.

En esta parte del pasaje, solo tenemos para ver estas paredes deterioradas y el edificio sin habitar. Así que doblamos y fuimos a la Plaza Árabe... o mejor podríamos llamarla la Plaza Olvidada (y queda bien para emparejarla con la Plaza Oculta).

En ella hay una placa por cada nación árabe homenajeada, con su correspondiente bandera nacional y placa. Lamentablemente, como pueden ver... está muy deteriorada y abandonada. Cualquier inmigrante árabe al menos te putea si va ahí y ve su bandera tan maltratada.













Como puede verse, muchas están desgastadas e incluso dos banderas faltan por completo (la de Libia tampoco está, pero la placa no está arrancada). No está la de Kuwait y la otra no se puede ver porque esa plaquita está borrada, igual que otras en donde no se puede ver del todo bien el nombre del país. Sin ir más lejos, la misma bandera argentina es una de las más castigadas por el desgaste.

No había mucho más para ver. Los dejo con el mural que está frente a este tapial lleno de banderas gastadas. Creo que es lo único más o menos lindo de toda la plaza, que por lo menos tiene el césped en buen estado... pero nada más.



viernes, 29 de marzo de 2019

La Plaza Oculta y el Pasaje Tarrico (II)

Comenté muchas cosas en la entrada anterior, pero al investigarla, descubrí mucho más. Y al unirla con lo que quería investigar, pues todo terminó encajando. Esta es una de las "investigaciones de campo" más interesantes que emprendí para el blog.

Hace unas semanas, cuando empecé a querer investigar y sacar fotos, iba a titular esta entrada "Las plazas gemelas de la manzana del Consejo Deliberante", o "Las plazas en L del Consejo", o cosas así. No encontraba el título, y no tenía nombres de calles ni nada... Como ya dije, no hay placas, y ahora entiendo un poco mejor por qué.

¿Por qué hablo de plazas gemelas? Pues porque en la manzana del Consejo hay otra plaza, la Plaza Árabe. Hablaré más de ella en la siguiente entrada, que contará con fotos y más anécdotas. Pero sigamos con el Pasaje Tarrico.



Como puede verse en la foto, hay algo que parece encajar...

El "pasaje" que existe por calle Rioja es a causa de un edificio que fue demolido hace tiempo, tanto que ni siquiera GSV tiene registros del mismo.

Foto de GSV de 2013, de las primeras que este servicio tuvo en Rosario.
El edificio del centro ya fue demolido hace rato, y el paseo está listo
también. Obsérvese el Monumento al fondo y el alto edificio: la cochera
que mostraremos después es de este. También puede verse la garita de
seguridad y la medianera mostrando los restos del edificio demolido.

Casi la misma vista de 2013, pero esta es de marzo de 2015. Obsérvese
el edificio que se construye a la izquierda, aprovechando el pulmón de la
manzana, que ahora tiene acceso desde Rioja. El edificio de la derecha sigue
abandonado, tiene un cartel de venta.

Mismo punto de vista pero esta es de 2017. Todo igual... salvo para peor:
el edificio de la derecha, que estaba en venta, ahora está tapiado y tiene
una bandeja de contención para evitar que el balcón mate a alguien si cae.
Realmente parece estar en muy mal estado y tratamos de evitar pasar por debajo.

La garita que aparece en las fotos, antes tenía personal de seguridad. Y de nuevo, como no es un lugar público, aunque lo parece, era un poco... raro para mí meterme ahí. Sobre todo cuando no había NADIE circulando, realmente parecía algo privado y no terminaba de estar seguro de que ese "pasaje" me permitiera el paso hacia la Plaza Árabe.

De nuevo, escondido a plena vista...

A todo esto, como dije antes, algo parece encajar pero no encaja en la realidad. ¿Estaba el pasaje Tarrico y este otro pasaje sin nombre relacionados?

Pues sí. Veamos las noticias de hace unos años. Es octubre de 2006, y según este artículo de la Agencia Federal de Noticias, "una nueva vista se abrirá sobre el Monumento de Córdoba a Rioja" (parece estar robado de La Capital, pero bueno, es lo que hay).

El pasaje Tarrico, al costado del Concejo y paralelo a calle 1º de Mayo, espera jerarquizar el Parque a la Bandera. Siguiendo en parte con la voluntad de Angel Guido de hacer del Monumento Nacional a la Bandera y su entorno un conjunto verdaderamente armónico, la Municipalidad encara ahora un nuevo proyecto. Se trata de la apertura del pasaje Doctor Tarrico, que estará ubicado al costado del Concejo Municipal, con salida hacia Rioja.

Habla como si el Pasaje Tarrico no existiera, pero sí lo hace. En todo caso lo que se plantea es su apertura hasta Rioja, como ya veremos.

Esta intervención urbana sumará un nuevo corredor que vinculará el principal monumento y símbolo rosarino con otro punto de la ciudad. La obra será encarada por el sector privado a través de un convenio que está a punto de firmar el Ejecutivo Municipal con los propietarios del lote afectado para la concreción de las obras. El proyecto promete respetar la fisonomía ofrecida hoy por el pasaje Juramento para que de esa manera constituyan un conjunto armónico, y la idea es que el sendero esté terminado cuando se lleven adelante los festejos por el Cincuentenario del Monumento, en junio de 2007.
Esto se anuda con lo que dije antes. La demolición del edificio que estaba ahí bien puede haber sido en esa época. Yo no tengo registros y GSV todavía no llegaba a la ciudad. El hecho de que todavía se vean restos de la demolición en la medianera habla bien de cómo vienen las obras, más de 10 años después... pero sigamos, hay más datos sobre el Pasaje Tarrico.

Ya en noviembre de 1979 una ordenanza municipal (la Nº2.473) establecía la creación de este pasaje, que en principio se llamaba Campichuelo y que luego fue modificado por Doctor Tarrico. Si bien actualmente en ese lugar, desde Córdoba hacia el sur, se abre hasta el centro de la manzana un pasaje peatonal parquizado, esta nueva intervención permitirá la apertura definitiva que llegará hasta calle Rioja.
Aquí tenemos la fecha de la ordenanza y su número. Por lo que veo, la demolición de esa parte del Consejo, ya mencionada, en época de la dictadura, generó inmediatamente la creación del pasaje. Nada se dice de la Plaza Oculta... Ya diré algo al respecto.

En julio de este año la Comisión de Planeamiento y Urbanismo del Concejo aprobó un anteproyecto de ordenanza del Ejecutivo denominado "Plan de Detalle Pasaje Dr. J. Tarrico" que establece las condiciones morfológicas y funcionales del sector. En la iniciativa, se toma toda la manzana delimitada por Córdoba, Juan Manuel de Rosas, Rioja y 1º de Mayo, por su vinculación directa al borde del Monumento. La intención de las autoridades es reglamentar futuras construcciones en terrenos que hoy están desocupados y que en un futuro también podrían transformarse en pasillos peatonales hacia esta nueva cortada.
Me pregunto qué terrenos estaban desocupados... en el área más cara y cotizada de Rosario, pero bueno... A lo mejor era el pulmón de manzana que mencioné, en el que se edificó en años posteriores.

El frente del acceso al pasaje, sobre Rioja, será un pasadizo que tendrá 15 metros de ancho, mayor que el que da a Córdoba -que actualmente tiene nueve metros-, y vinculará las dos arterias con una vista franca al Monumento. Además, contará con un moderno edificio de propiedad horizontal, explanada, canteros para arbolado y bancos de descanso.
El artículo sigue con una enormes descripción de las cosas que va a tener el pasaje, todo muy lindo, pero más de 10 años después... pues nada, las fotos que vimos de GSV. Pero aquí viene la mejor parte:

Aunque entre medio de estos dos tramos sucesivos del futuro camino quedaría un sector que hoy es ocupado por las cocheras de un edificio y que interrumpiría la apertura, la Municipalidad está trabajando para llegar a un acuerdo con sus dueños mediante un convenio para abrir totalmente el espacio.
Y es que sí... como dije, es una de las zonas más cotizadas de Rosario. Al poner "Tarrico" en Google, no paran de salir ofertas de departamentos en una Torre Tarrico o Edificio Tarrico, que calculo es el que está sobre dicho pasaje. Páginas y páginas de ofertas y menciones relacionadas, y casi nada sobre la historia del pasaje en sí.

Curiosamente cuando pasamos por el pasaje, le saqué foto al estacionamiento que se menciona en la nota, sin saber la relación. Es un edificios muy señorial, con sus años, muy bonito y obviamente caro. Es normal y natural que sus propietarios no quieran perder la enorme plaza de estacionamiento que tienen detrás de estas rejas. De mirar los ladrillos ya tengo imagen de que tiene más de 50 años todo el conjunto... ¿Década del 50, 60? Habría que ver.





Si volvemos a la foto satelital de arriba de todo, veremos que ese edificio es uno de dos que se interponen en la concreción del pasaje completo (es el más grande; hay otro más pequeño que no sé si interrumpiría el trayecto del pasillo o no, pero yo calculo que sí).
Además, el paseo se completará con dos plazoletas, Barranca de las Ceibas y plaza Arabe, con frente por calle 1º de Mayo. Ambas formarán un conjunto con el pasaje y los edificios lindantes se verán beneficiados por la vista, hacia el nuevo sendero peatonal.
Y con la pérdida del estacionamiento jejeje... Como veremos más abajo, acá se confirma algo sobre el nombre de la "plaza" que conecta con el actual pasaje Tarrico.

En un espacio verde que se emplaza sobre la derecha de la entrada por Córdoba, de unos 12 metros de frente por 22 metros de fondo, también se estudia la construcción de un anexo del Concejo Municipal. En ese sentido, el presidente del Palacio Vasallo, Miguel Zamarini, reconoció esta semana que de venderse el edificio de departamentos ubicado en Suipacha 50 bis, y que fue construido para viviendas sociales, se avanzaría en esta idea para trasladar el Tribunal de Cuentas, la Oficina Municipal de Defensa al Consumidor y los anexos donde sesionan las comisiones por Juan Manuel de Rosas. La obra será encarada por una empresa privada que, como contraprestación de los beneficios a obtener por el dueño del lote expropiado por Rioja, deberá realizar el parquizado del sector. Esta trama urbana intenta formar un conjunto armónico, con perfil propio y exclusivo que se vincule con todo el entorno del Parque Nacional a la Bandera, que el 20 de junio de 2007 cumplirá 50 años.
En esa época, la Muni había hecho un bonito negocio inmobiliario, tenía dinero "de más" y planeaba cosas como esta. Incluso leí que querían hacer un puente peatonal entre el Consejo y la Plaza Oculta... cosa de locos. En fin, esta idea de poner oficinas de algún tipo que dieran al pasaje tampoco se realizaron, por obvias razones.

En fin, y para darle el grado de oficial a todo esto, aquí está el Plan de Detalle que armó la Muni para el "Pasaje Peatonal Dr. J. Tarrico" (tengo que averiguar quién es, pero bueno, San Google no encuentra nada al respecto). Con fecha de 2006, si alguien quiere aburrirse con términos catastrales y técnicos, está bienvenido.

Finalmente, sobre el nombre de la "plaza" frente al estacionamiento del edificio que está detrás del Palacio Vasallo, el que vimos en la entrada anterior. Esa que es mitad estacionamiento, mitad entrada del edificio y mitad fuente rota, y que por lo tanto tiene bien poco de "plaza"... Este artículo del diario La Capital (de noviembre de 2017, cuando estaban remodelando el Concejo) dice textualmente: "La renovación incluye a las oficinas, pisos, mobiliarios, techos y luminaria. En cuanto a las tareas estructurales, figuran el arreglo de los sótanos, baños, adaptación del edificio para personas con discapacidades y ambientación sustentable con el desarrollo de terrazas verdes, jardines verticales en las fachadas al Pasaje Tarrico y a la Plaza Barrancas de las Ceibas y la instalación de paneles fotovoltaicos para captación de energía solar en caso de interrupción del servicio."

Las negritas son mías. Esto indicaría que esa "plaza" se llama efectivamente Barrancas de las Ceibas y por lo tanto sería una extensión de la que está enfrente, algo que pocos deben saber porque no hay, como digo, un puto cartel en ninguna parte. Todavía estamos esperando los jardines verticales, que están más perdidos que los de Babilonia.

Evidentemente, la cosa no funcionó en 2006, ni en 2007... pero este artículo del 11 de abril de 2011 dice que se busca retomar con el proyecto.

La pregunta es, ¿por qué no pasó nada?

Varias cosas. En primer lugar, para hacer lo que se quiere hay que expropiar el ya citado estacionamiento: muchos metros cuadrados por lo que veo. Esto requiere dinero, y también, ganarse el odio de algunas personas que deben tener dinero y algo de poder de presión. Estamos hablando de una de las zonas más caras y tradicionales de Rosario. Y son literalmente vecinos de los concejales. Es fácil pensar que ha existido un lobby fuerte contra esta iniciativa. Y el hecho de que la Muni no tenga ya tanto dinero como en otras oportunidades también habla en contra. Después de gastar 17 millones de pesos en "arreglar" la Plaza San Martín (que NO estaba rota) y ganarse el odio de todos los ciudadanos de los barrios porque se invierte demasiado en el Centro, no caería bien hacer semejante inversión justo detrás del Concejo, aunque el proyecto fuera genial.

Otra cosa me dice que los vecinos no quieren saber nada de todo esto. Como ya mencioné (y se ve en las fotos de la entrada anterior), la Plaza Oculta (que no está señalizada ni tiene nombre) es un lugar deteriorado, abandonado, olvidado. Un lugar sin luces, en donde pueden violar y matar a alguien sin que "nadie" se entere (y de hecho algo así casi pasó). Ningún vecino dejaría de quejarse por este tipo de abandono, sino fuera porque a estos vecinos les conviene que la plaza siga siendo oculta. Si nadie la conoce, si nadie la ve, no habrá ahí gente tomando mate, perros ladrando, chicos gritando y corriendo. No habrá nadie "sospechoso" cerca de sus autos. No habrá churreros ni nadie que "perturbe la paz". Aunque el lugar en sí es pequeño y muy escarpado (caben... tres parejas? si vienen con perros o niños, tal vez dos), en conjunción con el Pasaje Tarrico generarían cierto movimiento y ruido que, seguramente, les sería indeseable. Es la única razón que puede explicar que la plaza detrás del Concejo sea no solo un basurero, lleno de ramas y vidrios rotos, sino también una trampa mortal, sin señalización, iluminación o barandas.

Así que ahí tienen, es todo lo que puede investigar y conjeturar. La verdad, espero que se pueda concretar, de aquí a un momento, pero lo veo difícil. Yendo hacia el pasado, preferiría que la manzana siguiera intacta, con el Concejo entero y sin haber demolido el edificio por calle Rioja, pero es lo que hay.

Y falta otra entrada, así que nos vemos más adelante.

lunes, 25 de marzo de 2019

La Plaza Oculta y el Pasaje Tarrico (I)

Algunos lugares, en Rosario, están escondidos a plena vista. Y este, tal vez, sea el mejor ejemplo.

Cualquiera que haya ido al Monumento a la Bandera ha pasado junto al Palacio Vasallo, el actual Consejo Delirante, perdón, Deliberante. Y habrá visto esta "plaza".



Hace tiempo, estuvo vallada. El motivo fue que, aparentemente, había personas que de noche consumían alcohol y drogas en exceso, e incluso hubo un intento de violación (salió en La Capital, pero perdí el enlace a la nota). Tanto se quejaron los vecinos, que la Municipalidad la cerró por un tiempo, y además aprovecharon para pintar las paredes traseras del Consejo Delirante, perdón, Deliberante (es que tengo alergia) con un mural. Después lo desvallaron y listo, no pasó nada más. Pintaron sobre el mural y listo.

Obviamente, me quemaba la curiosidad. Y sobre todo porque, del otro lado del Palacio Vasallo, había un acceso que me parecía, se empalmaba con este.


De manera que desde hace varios días venía rumiando la idea de ir, cámara en mano, y aventurarme con ella por el otro lado, a ver donde terminaba todo. Suponía que aquello era pasaje público porque no había ningún cartel ni puerta, ni valla.

Sin embargo, mi interés se reanimó cuando a través de un grupo de FB en el que me anoté hace poco, descubrí que en ese lugar había una... ¡plaza! Que se llamaba, nada más ni nada menos, que Plaza Oculta. Y que estaba listada en Google Maps, para más inri, como dirían los españoles.

Como bien decía arriba, oculta a simple vista.

Observen el hueco entre la esquina del Palacio Vasallo y su edificio
vecino, por Córdoba.

Ahora, vista satelital. Si hacemos un poco más de zoom, vemos a un costado,
cerca del centro de la manzana, la Plaza Oculta. Allá fuimos.

A todo esto, no le dije a donde íbamos. Decidí mantener el secreto, pero le dije que quería ir con ella a un lugar especial, por lo oculto, para que lo investigáramos juntos. Hubo un poco de suspenso, y cuando nos paramos frente al pasaje detrás del Consejo, por el que pasamos miles de veces, me dijo "¿acá es?"

Y sí, acá es. Esa "plaza" es en realidad un pasaje, que se llama Tarrico (aunque esto lo sabemos solo por los mapas, no hay ningún cartel indicador ni placa en ninguna parte).

El Pasaje Tarrico desde dentro, mirando hacia el Monumento.
Está bastante abandonado, con bancos rotos, poco césped y ninguna placa
indicadora ni nada similar.

Hacia el interior de la manzana, vemos el resto del pasaje y las escaleras
que llevan a la Plaza Oculta. El abandono es muy evidente.

Ya por las imágenes satelitales, había visto dos características de la plaza: estaba muy sobre elevada (pueden verse en la foto las escaleras empinadas) y había grandes árboles que prácticamente tapaban todo. Todo eso se comprobó al entrar en aquél lugar.

Ahora bien, tomé una decisión. Es un poco anticlimático, me parece, que exista un lugar llamado Plaza Oculta y develar TODO el misterio. Saqué muchas fotos y había muchas cosas para relevar, pero decidí no mostrarlas. ¿Por qué? Justamente para mantener un poco el misterio, y porque fue un hermoso momento con ella que quiero atesorar para los dos, solamente.

Lo que voy a decir es en todo caso, algo que continuaré comentando en la segunda parte de este recorrido: es un lugar hermoso, que muchas más personas deberían conocer, pero que está olvidado, abandonado y destruido, no solo por el público en general sino por los políticos. Es, literalmente, el patio trasero del Consejo Delirante. Y es muy loco que esté así de abandonado cuando se gastaron, recientemente, miles de pesos en restaurarlo (y bien merecido que lo tenía).

Contraplano de la foto que ya mostramos. La fuente no funciona,
y hay partes de la vereda rotas, muy rotas, frente a edificios millonarios.

La lista de cosas para arreglar incluyen una farola rota, los bancos de plaza destruidos, falta de césped, restos de vidrios por todas partes, lugares con peligro de desmoronamiento o por donde pueden caerse niños (por falta de carteles y rejas, es una plaza MUY empinada), paredes sin revocar, ramas caídas, restos de veredas rotas... Eso sin mencionar los graffitis, que en realidad son bastante bonitos y le dan un lindo aire al lugar, aunque están sucios y desgastados por la intemperie. La plaza NO tiene luz, por lo que resulta muy peligrosa de noche (creo que por eso no hay gente de la calle que viva ahí, termina siendo un lugar totalmente peligroso incluso para los que no tienen nada que perder).

¿A qué viene todo esto? Pues tengo una teoría, pero primero, vayamos a la parte histórica.

Según pude reconstruir en este grupo de FB, tanto el pasaje Tarrico como el estacionamiento con fuente que está por calle 1º de Mayo (la foto de arriba) eran parte del Palacio Vasallo (no sé si todo estaba edificado, pero sí una parte). Alguien de apellido "Cristiani" (supuse que había sido durante la Dictadura, y sí, supongo que fue este Cristiani, Intendente puesto a dedo por el gobierno de facto, porque semejante aberración no creo que se hubiera podido hacer en democracia) recortó parte del predio, cediéndolo a privados para que pudieran hacer un estacionamiento para el edificio que está por calle 1º de Mayo, el cual se estaba por construir. Se perdió así el estacionamiento (otros dicen que la caballeriza, pero debió hacer sido lo mismo), así como el jardín y parte de la biblioteca, los baños más precisamente. Dicen que la bibliotecaria se quejó, porque aparentemente eran más grandes y lujosos de los que están ahora, y por eso fue suspendida por cuatro días. Lo que suponemos es que lo que ahora es la Plaza Oculta debió haber sido parte del jardín del Palacio Vasallo, sino todo, lo cual explica los árboles con muchos años, el mobiliario más clásico (principalmente, los macetones que se ven en las fotos). Esto también parece indicarlo la gran pendiente del lugar, que en otra época debió conectar mejor con los fondos de la mansión.

El Pasaje Tarrico no sé si fue estacionamiento del edificio también, pero algo me dice que con el tiempo lograron recuperarlo como pasaje peatonal al menos, pero el estacionamiento por la otra calle, aunque es peatonal, está algo restringido. De nuevo, no hay ningún cartel que diga que eso es espacio público, está disfrazado como espacio privado, y no hay separación entre el carril de estacionamiento y por donde debería pasar la gente. De hecho, la vereda al lado de los autos está hecha del mismo material que la entrada peatonal del edificio, por lo que parece todo lo mismo.

Entrada peatonal para el edificio que está por 1º de Mayo, junto al
estacionamiento que en realidad es pasaje público, pero no lo parece ni
tiene nombre, tampoco.

La cuestión de la nomenclatura no es poca cosa. Como vimos antes, si bien la Plaza Oculta está mencionada en Google Maps, porque algún usuario evidentemente la puse ahí para que no quedara perdida, el Pasaje Torrico NO está señalado, aparece como si fuera cualquier otra cosa en las fotos satelitales y más parece placita que pasaje peatonal. No tiene nombre. Solo si vamos al mapa de la Municipalidad, que obviamente es mucho más exacto en eso (sigo descubriendo errores en GSV, ya mostraré otro en entradas posteriores).




Ahora bien, según este mapa, el pasaje Tarrico termina donde empieza el estacionamiento del edificio (el cual, calculo, es el pedazo verde más claro), pero no sigue, por lo que de nuevo, el estacionamiento, ¿qué es? ¿Público o privado? Y para más inri, como dirían los españoles... ¡La misma Muni ni puso en su mapa la Plaza Oculta! No está marcado ningún espacio público.

Pues bien, me meto en el mapa catastral de la Municipalidad para pedir información del lote... y esto está acá:


Tal como lo intuía, el lote "desencajado" (el que tiene una parte "movida") está marcado como Municipalidad de Rosario, al igual que el Consejo, y representa a la Plaza Oculta. El Pasaje Tarrico sigue y termina en la medianera de otro edificio, se convierte en recova del que está frente al estacionamiento... pero ese estacionamiento con la fuente aparentemente es una plaza, que se "llama Barranca de las Ceibas". Ahora bien, la Plaza Barranca de las Ceibas, ¡¿no es la que está ENFRENTE, con la fuente del centauro y todo lo demás?!

Es una cosa de locos. Ningún plano o mapa coincide en la nomenclatura, y si eso es una plaza (que para mí no lo es, no te puedes sentar, es estacionamiento casi puro, no hay juegos, nada), no tiene una puta placa que así lo mencione.

Escribí todo lo que está debajo de la foto de la entrada del edificio mientras lo investigaba. No lo sabía. Y ahora todo me pone más curioso y también un poco más molesto. Porque es evidente que esto no está bien hecho porque no quieren que esté bien hecho. Sigo en la entrada que viene.