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miércoles, 11 de agosto de 2021

Lote vacío en 9 de Julio y Chacabuco

 Una de los casos más tristes de demolición, y uno de los que más bronca me dan, es cuando demuelen algo para luego no hacer nada. Uno espera, al menos, un edificio nuevo, tal vez bonito; a veces se demuelen casas ya en ruinas que no tienen vuelta atrás.

Pero no es el caso de esta anteriormente hermosa esquina de 9 de Julio y Chacabuco. Si no me equivoco, ya reseñé aquí su destrucción. Pues bien, varios años después, todo sigue igual.





Estas imágenes son de febrero de 2021, cuando se pudo volver a las calles. Estaba yendo al Parque Urquiza, justamente para hacer ejercicio; pasé y no podía creer el nivel de desidia. Incluso si había un problema de sucesión, ¿por qué demoler, si estaba en buen estado? Y ningún cartel de venta... Muchas veces se demuele porque se piensa que después será más fácil vender, a lo mejor pensaron que una constructora estaría interesada... pero en esa locación, justo en una de las zonas más cotizadas de Rosario, esa casa se habría vendido rápidamente.

La verdad, una pena. En el enlace anterior pueden ver fotos de cómo era la casa, que tenía detalles art-decó en la parte superior; abajo había sido muy modificada.

lunes, 26 de abril de 2021

Adiós a la esquina de San Juan y Buenos Aires

Después de estar vallada mucho tiempo, se fue el 12 de febrero de este año (que fue cuando tomé estas fotos).

En la esquina funcionó muchos años la pizzería Wilson Pizzas, que hacía, creo yo, las mejores de la zona (por lo menos de las que probé). Muchas veces compramos comida ahí, ya que hace unos años un amigo vivía a un par de cuadras, frente al Condominio San Juan, que también está por desaparecer.

También compramos pizzas juntos, con ella, más de una vez; ahora Wilson se mudó a Pellegrini y pedirlas a domicilio no tiene la misma magia que esperarlas ahí.

Realmente lamento mucho la pérdida porque fue una de esas esquinas que transité muchas veces y que como pueden ver, tuvo grandes recuerdos que arrancaron ahí. Extraño ya el gran salón, el remate de la fachada con el hueco...

Se fue también el antiguo bar Indian, que estaba al lado, pintado de verde y que estaba vallado y cerrado desde mucho antes de que se fuera Wilson, me parece. Una fachada muy maltratada pero clásica y que se podría haber retocado y restaurado.

Pero es más fácil tirar todo y hacer cajas de zapatos.









Esta última foto las saqué otro día, para mostrar el detalle de la antigüedad de la construcción, que tenía ladrillos más grandes a los actuales. Seguimos perdiendo pasado valioso... Edificios que estaban en perfecto estado reemplazados por otros que ya están obsoletos apenas se construyen, porque se hacen con malos materiales.



En fin... ya pasaron dos meses y sigue el lote vacío. Falta que lo dejen así, como tantos otros... con el cartel de demolición y sin nada en su lugar.

lunes, 19 de abril de 2021

Otra pérdida en Barón de Maua y San Juan

Hace unos meses comentaba que habían demolido el hermoso edificio que estaba en esta esquina de la Plaza Montenegro, en el que antes funcionaron varios negocios.

Me habían comentado que no iba a pasar, porque al tener que usar una nueva línea de edificación, dejando más veredas, no les convenía hacer un edificio.

Ahora bien, no hicieron un edificio. En una medida que para mí constituye alguna clase de jugarreta, como la de lavado de dinero, demolieron un hermoso edificio que se podía usar para construir unas horrendas unidades de negocios, para alquilar. Las fotos son elocuentes: no solo perdieron superficie, sino que encima son horrendas, bien feas, no tienen nada que ver con el contexto de las cuadras circundantes y encima también perdieron altura, siendo que podrían haber construido algo encima.







La cuestión simplemente no tiene sentido. Es cierto, también demolieron un edificio que estaba al lado y unificaron todo en esta monstruosidad, pero bien podrían haber demolido lo otro solamente y haber reacondicionado el edificio antiguo, que encima tenía dos puertas. Pero como digo, acá hay o manejo turbio de dinero, o algo raro... vaya uno a saber. Además, con la enorme recesión que hay, ¿quién demuele para construir locales de negocios, con la enorme oferta que hay en un centro rosarino con cientos de locales vacíos en galerías y calles? Y en una zona que justamente no es muy codiciada...

Eso es lo que me da más bronca. Se pierde algo hermoso por nada, por capricho y negocios oscuros.

viernes, 29 de enero de 2021

Otro más que se nos va: Círculo Trentino, Catamarca al 1300

Fuimos a hacer unos trámites hace unos días. Y cuando estábamos caminando por calle Catamarca, vi esto. 

MSR es, para mí, la sigla de Matemos Silencionamente a Rosario. Es una constructora que está en todas partes; sus vallas azules son muy reconocibles y son responsables de la demolición de muchas edificaciones antiguas hermosas, como el bar de Francia y Córdoba, por poner un ejemplo. De a poco, sin que nadie se de cuenta (o le importe) van depredando un poco acá, un poco allá.

Muchas casas han caído bajo esa picota y ahora, ver esa edificación hermosa y en perfecto estado con ese cartel, hizo que se me prendiera la alarma.

Lamentablemente, al acercarme pude ver que ni siquiera era una casa cualquiera. Es el edificio donde funciona el Círculo Trentino, una asociación que representa a los inmigrantes del Trento, una región italiana. Recordemos que Rosario ha recibido a muchos inmigrantes de toda Europa en ciertas épocas, pero la comunidad italiana es tal vez una de las más numerosas y cada pequeña comunidad sumó su club, asociación o lo que fuera.

Bueno, pareciera que esta está por desaparecer.

Irónicamente cuando estaba por postear esto en Basta de Demoliciones, alguien se me adelantó. En ese posteo se comentó que esta edificación no debería poder venderse, ya que pertenece a una asociación y fue comprada con fondos donados o algo similar. Sin embargo, hecha la ley, hecha la trampa: aparentemente está el truco de "yo demuelo pero les hago un piso para ustedes y quedamos todos de acuerdo". Es lo que se planteó, por ejemplo, con la Asociación de Amigos del Arte. De manera que bien puede ser ese su destino.

¿Qué más puedo decir? Me deprimió un poco. Tuve unos días raros. Me suele ocurrir que, cuando pasa algo así, me siento contento porque al menos pude documentarlo lo mejor posible, pero obviamente no me gusta documentar algo que sé que va a desaparecer. Esperemos que por lo menos quede la fachada, y por lo pronto, quedan estas fotos y las de Google Street View, que son nuevas y tienen bastante calidad.























jueves, 20 de agosto de 2020

La tan temida demolición en Buenos Aires al 1700

Ya la mostré un poco en esta entrada de 2014, cuando ya estaba vallada.

Esta casa tenía un significado especial para mí porque la conocí por dentro. Entre 2007 y 2010, más o menos, pertenecí a una asociación en la que conocí a muchas personas, entre ellas la dueña (o una de las dueñas) de la casa, que por un tiempo instaló ahí una librería. Algunas veces fui a sacar fotocopias; era un hermoso caserón, que daba mucho espacio para instalar casi cualquier tipo de negocio.

Una o dos veces, en preparación a un evento que organizaba la asociación, pasamos y utilizamos un par de habitaciones y el amplio patio lateral (que funcionaba como cochera) para armar diversas cosas que se necesitaban. De nuevo puedo decir que era un caserón enorme, bien mantenido y con detalles muy bonitos. Lamentablemente, como estábamos trabajando, no tuve tiempo ni idea de sacar fotos. Parecía que el lugar no se iba a ir a ninguna parte...

Pero pasó el tiempo, la asociación se disolvió y perdí contacto con todas estas personas, al menos por unos años. Mientras tanto la librería cerró, dejé de ver a la dueña (que tampoco conocía mucho, pero era una mujer muy razonable y amable) y bueno, así quedó todo.

Unos años después, pasé y todo estaba tapiado, como ya comenté en la entrada anterior. Desde 2013 (o tal vez desde antes, no hay registro anterior en GSV) estaba así, con su cara tapada, lamentablemente muriendo de a poco.

Sin embargo cada tanto pasaba y la miraba. Imaginé muchas veces que la compraba y la restauraba; uno de mis ideas era que, a pocos metros de calle Pellegrini, podría convertirse en un bar o restaurante, aprovechando los amplios espacios que yo recordaba. A lo mejor hubiera sido imposible por la disposición de las habitaciones, dónde poner los baños y la cocina, pero uno soñaba... El patio que era cochera se podría convertir en un pequeño jardín para poner mesas afuera, expandiendo la capacidad y dando la opción de comer con algo de verde alrededor. Hasta tenía pensado que podría funcionar como salida de emergencia, llegado el caso. ¡Tenía todo planeado! Y no importaba si lo hacía yo u otra persona.

El tiempo pasó y pasó. El cartel de seguros siguió ahí, como se puede ver en la primera foto de esta entrada, hasta agosto de 2017 como mínimo. Bastante poco, si lo pensamos, apenas 3 años. Sin embargo, en ese tiempo pasaron cosas, y todo se ve que fue para peor.

En la siguiente foto de GSV, de 2018, no solo han quitado el cartel, lo cual está bien porque era algo de seguridad, sino que habían tapiado la puerta con ladrillos, una práctica que la verdad me resulta muy triste y lamentable.

Y no era lo único: como puede verse, del otro lado había un tapial con una puerta, que daba acceso a un patio amplio en el cual funcionaba una cochera. En la foto de arriba (de 2018) puede verse apenas a la izquierda; en esta, que es de 2015, se ve claramente.

Ese portón es tal vez la principal muestra del deterioro. El revoque se empezó a caer; de eso puedo dar fe porque cada tanto pasaba. Además, así como tapiaron la puerta de entrada de la casa, lo hicieron con la del estacionamiento. Esto, que a veces es para evitar intrusiones, lamentablemente termina de condenar a la casa, porque luego es más difícil de removerlo. Es la primera palada de tierra...

En esta foto de enero de 2019 se la puede ver ya con la puerta no solo tapiada sino también vallada, y con el muro elevado para hacer más difícil todavía la intrusión.

Sin embargo, yo guardaba esperanzas de que pasara algo bueno...

Lamentablemente, el otro día, yendo con ella, la miré y di un salto que la asustó. Por toda la cuestión de la cuarentena, no había pasado por ahí, porque uno camina y viaja mucho menos. Y fue ese momento en el que decidieron matarla.

Apenas pude ver una parte de la fachada, junto con el cartel de la demolición y algunas telas negras, tristes mortajas para despedirla.

Ahí va, una menos. Una de las razones por las que yo pasaba por ahí era para verla y soñar... pero ahora ya no tengo tantas ganas de pasar por la plaza López.