jueves, 20 de agosto de 2020

La tan temida demolición en Buenos Aires al 1700

Ya la mostré un poco en esta entrada de 2014, cuando ya estaba vallada.

Esta casa tenía un significado especial para mí porque la conocí por dentro. Entre 2007 y 2010, más o menos, pertenecí a una asociación en la que conocí a muchas personas, entre ellas la dueña (o una de las dueñas) de la casa, que por un tiempo instaló ahí una librería. Algunas veces fui a sacar fotocopias; era un hermoso caserón, que daba mucho espacio para instalar casi cualquier tipo de negocio.

Una o dos veces, en preparación a un evento que organizaba la asociación, pasamos y utilizamos un par de habitaciones y el amplio patio lateral (que funcionaba como cochera) para armar diversas cosas que se necesitaban. De nuevo puedo decir que era un caserón enorme, bien mantenido y con detalles muy bonitos. Lamentablemente, como estábamos trabajando, no tuve tiempo ni idea de sacar fotos. Parecía que el lugar no se iba a ir a ninguna parte...

Pero pasó el tiempo, la asociación se disolvió y perdí contacto con todas estas personas, al menos por unos años. Mientras tanto la librería cerró, dejé de ver a la dueña (que tampoco conocía mucho, pero era una mujer muy razonable y amable) y bueno, así quedó todo.

Unos años después, pasé y todo estaba tapiado, como ya comenté en la entrada anterior. Desde 2013 (o tal vez desde antes, no hay registro anterior en GSV) estaba así, con su cara tapada, lamentablemente muriendo de a poco.

Sin embargo cada tanto pasaba y la miraba. Imaginé muchas veces que la compraba y la restauraba; uno de mis ideas era que, a pocos metros de calle Pellegrini, podría convertirse en un bar o restaurante, aprovechando los amplios espacios que yo recordaba. A lo mejor hubiera sido imposible por la disposición de las habitaciones, dónde poner los baños y la cocina, pero uno soñaba... El patio que era cochera se podría convertir en un pequeño jardín para poner mesas afuera, expandiendo la capacidad y dando la opción de comer con algo de verde alrededor. Hasta tenía pensado que podría funcionar como salida de emergencia, llegado el caso. ¡Tenía todo planeado! Y no importaba si lo hacía yo u otra persona.

El tiempo pasó y pasó. El cartel de seguros siguió ahí, como se puede ver en la primera foto de esta entrada, hasta agosto de 2017 como mínimo. Bastante poco, si lo pensamos, apenas 3 años. Sin embargo, en ese tiempo pasaron cosas, y todo se ve que fue para peor.

En la siguiente foto de GSV, de 2018, no solo han quitado el cartel, lo cual está bien porque era algo de seguridad, sino que habían tapiado la puerta con ladrillos, una práctica que la verdad me resulta muy triste y lamentable.

Y no era lo único: como puede verse, del otro lado había un tapial con una puerta, que daba acceso a un patio amplio en el cual funcionaba una cochera. En la foto de arriba (de 2018) puede verse apenas a la izquierda; en esta, que es de 2015, se ve claramente.

Ese portón es tal vez la principal muestra del deterioro. El revoque se empezó a caer; de eso puedo dar fe porque cada tanto pasaba. Además, así como tapiaron la puerta de entrada de la casa, lo hicieron con la del estacionamiento. Esto, que a veces es para evitar intrusiones, lamentablemente termina de condenar a la casa, porque luego es más difícil de removerlo. Es la primera palada de tierra...

En esta foto de enero de 2019 se la puede ver ya con la puerta no solo tapiada sino también vallada, y con el muro elevado para hacer más difícil todavía la intrusión.

Sin embargo, yo guardaba esperanzas de que pasara algo bueno...

Lamentablemente, el otro día, yendo con ella, la miré y di un salto que la asustó. Por toda la cuestión de la cuarentena, no había pasado por ahí, porque uno camina y viaja mucho menos. Y fue ese momento en el que decidieron matarla.

Apenas pude ver una parte de la fachada, junto con el cartel de la demolición y algunas telas negras, tristes mortajas para despedirla.

Ahí va, una menos. Una de las razones por las que yo pasaba por ahí era para verla y soñar... pero ahora ya no tengo tantas ganas de pasar por la plaza López.

lunes, 10 de agosto de 2020

Demolición en San Juan y cortada Barón de Mauá

En la entrada anterior comentaba el caso del Hotel Marconi, a pocos metros de la esquina de San Juan y la cortada Barón de Mauá, que es uno de los límites de la Plaza Montenegro (antiguamente un mercado, y más antiguamente, un sitio donde se ahorcaba gente... pero eso es cosa para otra entrada).


En fin, que me queda, lamentablemente, contar la historia de otro caso más de demolición en esa zona de calle San Juan, y van...

El edificio en cuestión estaba justo en la esquina, y en la foto de arriba, que es de 2017, era un bazar que aparentemente vendía cosas "gauchas", tal vez aprovechando el tema turístico de la zona, con muchos hoteles de gran porte. En la vidriera se ven mates, bombillas, etc. En otras fotos se pueden ver artículos de cuero.

Foto de uno de los laterales del edificio, por San Juan, de 2016. Ese día,
sin querer, el autito de GSV se sacó una selfie.

Otro de los laterales en 2016, y el autito se sigue sacando selfies...
aquí podemos más de la oferta del negocio. Lamentablemente la perspectiva
de las fotos son algo forzadas debido a que la cortada es muy angosta y
la imagen está tomada muy de cerca.
Esta, un poco mejor, es de enero de 2019. Lindas y sencillas molduras...
Ya la persiana estaba medio baja.

Pero eso no era todo: alejándose de la esquina, por San Juan, había otro pedazo de edificio; el remate y la puerta central muestra a las claras que era otra ala. Aunque la fachada aquí fue casi totalmente modificada, se ve que el remate es igual; se puede suponer que era todo el mismo lote, tal vez una casa o un mix casa+negocio, que luego fue dividido y quedó en dos negocios separados. De todas maneras el conjunto era armonioso. Esta foto también es de enero de 2019; en ese momento había un minimarket.


Esa esquina era interesante, como siempre, porque era baja y se mezclaba bien con la angosta cortada y la plaza. Además uno tendía a pensar que fue el primer edificio construido allí, por su edad, aunque puede que no lo haya sido. Pero es uno de esos lugares naturales de la ciudad, que uno da por sentado y no mira demasiado, pero saben que está... y lamenta su pérdida cuando ya no está.

Tiempo después, me enteré de un dato interesante: el edificio de al lado, que realmente parecía abandonado, era el lugar en donde se tomaban apuestas para las carreras de caballos del Hipódromo Municipal. Lo supe gracias a un amigo que iba a ver las carreras, cada tanto, y que me comentó que allí se manejaban muchos asuntos relacionados al hipódromo. Como estaba en la mitad de la cortada, era un lugar medio secreto, aunque a plena vista...



Como son las cosas... estas tres últimas fotos son de enero de 2019. Poco tiempo después, en junio, la esquina estaba así:



Así es, totalmente vallada: desde el negocio de al lado (que era parte del edificio) hasta la parte de la agencia hípica. Lamentablemente GSV no se metió por la cortada en junio, por lo que las fotos más nuevas (a la fecha de esta entrada, julio de 2020) no reflejan lo que sucedió luego. Irónicamente, las fotos de junio de 2019 arrancan desde ESTE punto: las de San Juan más hacia "atrás", que nos darían un pantallazo de la plaza y la cortada, no existen, y en las de enero hay un enorme colectivo tapando todo. Como si el destino no quisiera que se viera el desastre...

Y el desastre llegó. Cuando vi esto vallado, hace ya cosa de un año, me asusté. Pero también pensé que, como en otros casos, la cuestión venía por el tema de evitar intrusiones y vandalismo. La verdad es que no pensé que la cosa fuera seria ya que las vallas tapaban tres negocios. Pensé en todo caso que, teniendo en cuenta la enorme crisis de esos meses, habrían cerrado y se protegían así de robos y otras cosas.

Además, un conocido que vive por la zona (y tenemos otro conocido en común que trabaja también en esas calles, en un hotel) me dijo que no pasaría nada, que el lote pertenecía a la agencia hípica (no sé si se refería a que todo era el mismo lote o solo hablaba del lote de la agencia). Por lo que entendí, si demolían tenían que usar la nueva línea de edificación, que está más retirada de la vereda, y eso le quitaría mucho espacio a un lote que, estando en una esquina, iba a perder por los dos costados. O al menos eso es lo que quise entender... En fin, la información no fue para nada correcta.

No siquiera hubo cartel de venta, por lo que supongo que alguien compró los dos o tres lotes de una sola vez; es un detalle que se me pasó en el momento.

Un día, yendo por San Juan, lo vi todo ya demolido. Me rompió un poco el corazón.

Eso fue en los últimos meses de 2019; la verdad es que no recuerdo el día o el mes. Ahora trato de no mirar, porque siempre paso por ahí. Como dije antes, no hay fotos en GSV del pozo, que sigue vallado; luego de la demolición no se hizo absolutamente nada, y después llegó la pandemia.

Ahora temo que ni siquiera usen ese lote, y que siga ahí, llorando como otros que fueron mal demolidos, a lo mejor, incluso, de manera clandestina o ilegal, porque uno nunca sabe...

lunes, 27 de julio de 2020

Hotel Marconi: una historia de olvido en San Juan al 1000

San Juan es una calle olvidada de Rosario. A partir de esa altura, hacia el oeste, cuanto más se aleja del centro más se desvanece, gracias a la desidia municipal y también a los especuladores inmobiliarios que aprovechan para depredar las casas y negocios que quedan abandonados por la crisis. Esto es el día a día de la calle desde hace muchos años, y nadie parece querer solucionarlo.

Ejemplos aquí mencionados son la Galería Dominicis, varios locales comerciales a una cuadra de la dirección que hoy mencionamos, y un lote que por suerte no tenía valor y se aprovechó.

Pues bien, más o menos por esa fecha en la que comenté de este último caso, en ¡2016!, cómo pasa el tiempo... más o menos por esa fecha tomé estas fotos que ahora comparto, como para seguir con la racha de documentar una zona que desaparece, o mejor, es desaparecida por ciertos poderes ocultos.

Toca hoy hablar del Hotel Marconi, en San Juan al 1000, casi en la esquina con la cortada Barón de Maua (ya hablaré algo más de ella en la siguiente entrada), pero en la vereda de enfrente.

Durante mucho tiempo este hotel me cautivó. Hay varios hoteles en esa zona pero todos son edificios mucho más modernos. Este no. Es un petit hotel hermoso, con muchos detalles interesantes aunque también humilde, sin tanta cúpula ni detalles superlujosos. Sin embargo, sabía ser llamativo por sus enormes carteles.

Solía ser porque uno de ellos ya no está, pero me adelanto.

Pongo primero las fotos que saqué yo ese 21/5 de 2016, hace poco más de cuatro años. ¿El motivo? Poco antes habían cerrado el predio y puesto esas horrendas bandejas "antiderrumbes", que muchas veces presagian demolición. Afortunadamente no fue así, pero bueno, paso a las fotos para después contar la historia. Siempre dando vueltas, yo...











Como se puede ver, el hotel acusa un cierto grado de deterioro, aunque aparentemente no tan grave. ¡Hay que lavarle la cara! Es uno de esos edificios que uno ve siempre más o menos igual, abandonado pero "no tanto". Y que hay que preservar porque cuando uno deja de pensar en ellos, desaparecen.

La cuestión es que desde hace muchos años el edificio sigue así. Frecuento mucho la zona, sobre todo desde principios de la segunda década de este siglo, y nunca estuvo abierto; aparentemente cerró hace mucho, pero los dueños siguen haciéndose cargo y de hecho, hace un tiempo se habló de su potencial reapertura, si es que cerraban ciertos proyectos... que obviamente no se dieron.

Como dije antes, estas fotos se sacaron cuando descubrí que le habían puesto las bandejas y que habían cerrado el frente. Pensando en algo que no pasó, me apuré a tomarla; el frente de la parte de abajo era así, en 2013, según GSV:


El retiro de las fachadas de los dos edificios a la izquierda (un hotel y una mueblería) permitía que uno pasara por un hermoso túnel, que lamentablemente se cortaba ahí por la reja. ¡Cuántas veces pasamos, cuantas veces la esquivamos, cómo nos hubiera gustado poder seguir caminado por abajo de esos ladrillos! Pero bueno, no se podía. Eran parte del acceso al edificio y como no estaba en funcionamiento, servían de primera línea de seguridad.

Pero de esta foto de 2013 podemos sacar algunos detalles más.


Primero, la marca de un toldo en la entrada de la izquierda. Lamentablemente la fachada fue modificada en la parte de abajo, y nos queda la duda de si ese toldo fue original, como los de arriba (que tienen toda la lona podrida, perdida hace tiempo, como se ve en las fotos) o si fue algo que se puso luego de la modificación y se quitó después de un tiempo. Y por qué se quitó; no parece interferir con el aire acondicionado, aunque quedaba medio justo con respecto a la ventana. Tal vez llevaba muy justo al cordón... ahí las veredas son angostas. Veo perfectamente a un camión pasar y llevarselo puesto, o casi.



Segundo, la hermosa placa de mármol que en su momento tuvo el nombre completo del hotel. Menos mal que sigue estando, por lo menos, esperando la reinauguración.


Tercero, estos detalles de herramientas... Es cierto que fue hace ya siete años, pero marca que por lo menos en esa fecha, algo estaban haciendo los dueños. Como dije antes, a través de un grupo de FB dedicado al tema me enteré de que los dueños están interesados en mantener el edificio de alguna manera; eso fue hace poco, así que es de suponer que cada tanto entrarán para verlo, reparar algo, etc.

Ahora bien, por más mantenimiento que haya, lamentablemente hay riesgos y por eso fue que eventualmente se pusieron las bandejas antiderrumbes. En ciertas fotos de GSV se puede ver que hay vegetación en los balcones. Y además de colocarlas, tiempo después vino la Municipalidad con su normativa anti carteles, que tanto nos ha dolido ver en ejecución, y se llegó a estos dos símbolos del lugar.

Así es como se lo ve ahora (foto de julio de 2019, hace un año).



Hasta donde sé, los carteles siguen en poder de la Municipalidad y fueron retirado (supongo que con acuerdo de los dueños) por una simple cuestión de seguridad: requieren mantenimiento que no se podía hacer y que eventualmente podía fallar y causar una tragedia. En ese sentido, es algo triste, pero razonable y lógico.

Siempre y cuando, claro, pronto los veamos de nuevo instalados y funcionando, atrayendo a muchos ocupantes al Hotel Marconi, que tanto quiero ver brillar.

martes, 14 de julio de 2020

Fachada azul en Juan Manuel de Rosas al 900

En nuestros frecuentes paseos por la zona pasamos regularmente por una linda casita, de estilo bastante ecléctico (tiene líneas de art-decó pero molduras y detalles más tirando a art-noveau), que realmente merece más atención y que debe haber tenido mejores días. Si bien a primera vista no está arruinada, sí parece abandonada y descuidada.

Yo la llamo la casita azul de Juan Manuel de Rosas.


Como puede verse, en algún momento alguien le dispensó cariño: aunque no nos guste el color, está prolijamente pintada y la pintura no se descascaró demasiado. Los detalles de molduras en dorado son algo a tener en cuenta.






Intuyo que las rejas son nuevas; al igual que las puertas, deben haberse puesto hace un par de décadas para actualizar la casa, o tal vez porque las originales de madera estarían rotas o deterioradas. La disparidad de las molduras (la de la izquierda, sobre estas líneas, no tiene cara sino solo flores) me hace pensar que antes era una ventana, o que era una puerta diferente, al vez de un departamento de pasillo, y que por lo tanto tenía menos valor o que así era percibido y debía ser separado visualmente del resto. Y de hecho me queda la duda de si alguna de las puertas no fue antes una ventana; de hecho esa puerta no tiene escalón, por lo que se me hace que debía ser una ventana y al abrirla decidieron dejar el acceso a nivel de la vereda. El remate de la terraza también me dice eso: era algo diferente al resto.

Mientras estaba buscando la dirección exacta de esta casa, veo que lamentablemente ha sido modificada, y no me di cuenta. Mis fotos son de agosto de 2016, ya casi cuatro años!! Son otras de tantas fotos de mis archivos que han quedado sin publicar.

Si vamos a esa dirección en GSV, vemos que desde 2013 hasta 2018, no hubo ningún tipo de cambios: más allá de algunos grafitis y cosas de deterioro menor, todo igual de azul. Pero desde agosto de 2019, al menos, (*) se ve así:



Como puede verse, incluso le han hecho una rampita en la vereda para subir y bajar el auto.

¿Buenas o malas noticias? La buena es que las molduras no se perdieron. Es imposible saber qué se perdió dentro, pero bueno, al menos los angelitos dorados siguen ahí. Las puertas, como ya dije, creo que ya se habían perdido mucho tiempo antes, y estas no tenían ningún valor artístico. En definitiva, creo que es un buen empate.

Este es uno de esos edificios anónimos que siempre me llamó la atención, y por los cuales temo. No son llamativos, no deben estar protegidos y en ese lugar son presa fácil de especuladores inmobiliarios. Para colmo, desde hace años está igual, deteriorándose en silencio, sin nadie que limpie los grafitis o repinte la fachada. Nunca vi a nadie entrar ni salir, ni ningún negocio funcionando ahí, una placa... nada, y eso que hasta hace un tiempo pasaba seguido. El saber que alguien lo usa, al menos me da algo de esperanza: tal vez el día de mañana se pueda recuperar un poco más. Y así esos angelitos seguirán brillando.


(*) Teniendo en cuenta que desde marzo que ni puedo salir de casa, no es tan grave que no haya visto el cambio... supongo que desde agosto del año pasado dejamos de pasar por esa zona cuando volvíamos del Monumento, o que realmente estaba mirando para otro lado, porque debería haberme dado cuenta. En fin, ahora no tiene mucho sentido.

martes, 30 de junio de 2020

Misterioso lote vacío en Santa Fe al 600

Hace mucho, mucho tiempo que paso por ahí y siempre tenía la duda, y nunca consultaba a pesar de estar en varios grupos de historia de Rosario. Así que un día hice la pregunta.

La cuestión es esta: desde que tengo memoria, en este lote de calle Santa Fe al 600 no hay nada más que un baldío. No recuerdo haber visto nunca un edificio en ese lugar. Y sin embargo, como puede verse en una de las medianeras, ahí hubo uno, y antiguo. Uno que perdimos y del que, hasta donde sé, no hay registro, tal vez porque fue una casa anónima.

Mi pregunta era doble: qué había habido ahí antes y qué hacía que ese lote continuara vacío, sin que la enorme especulación inmobiliaria lo hubiera ocupado con un edificio super caro para la élite. ¿Acaso un litigio de décadas, un dueño ausente?

Y la cuestión es curiosa porque ese baldío está a metros del Monumento y de la Catedral y de la misma Municipalidad de Rosario. Sí, a la vueltita de la Muni, en frente de uno de los laterales del Monumento, en una de las cuadras más transitadas por los rosarinos.


EDITADO: buscando otras cosas encontré esta foto de marzo de 2016, tal vez
la única que tengo de ese lote. A diferencia de las otras que posteo, aquí se
puede ver que desde más arriba, desde el Monumento, se puede ver una
casilla y un montón de tierra, lo cual abonaba más mi teoría sobre el baldío
o algo similar. Realmente no debería existir algo así en pleno corazón de Rosario.

Pues sí, encajada entre esas dos edificaciones antiguas tan hermosas, una de ellas mejor cuidada que la otra, hay un nivel de abandono importante. Uno que terminé descifrando al preguntar en el grupo Fotografías y Estampas del Rosario Antiguo, en el que pensé que tal vez alguien tendría una foto de esa casa antes de su demolición.

Resulta que no, que nadie tenía fotos pero entre varias personas fueron armando el rompecabezas. Uno que habla de abandono, falta de presupuesto, dejadez, las típicas cuestiones de la burocracia argentina.

Una persona comentó que ahí, según recordaba, había funcionado antes la primera escuela de danza y arte escénico de la Municipalidad, y que sí, era una casa antigua. No sé si es cierto, lo dejo aquí por si alguien lo ve y lo puede corregir o afirmar con más pruebas.

En fin, me llegan dos datos que yo conecto. Primero, que ese lote estaba destinado a la sede de la Guardia de Prefectura que estaba dentro del Monumento a la Bandera y que fue sacada del mismo con motivo de la reforma (calculo que se refieren a la que se hizo en la década del 90. cuando fue lo del Pasaje Juramento). Sin embargo, la persona que dio ese dato habló de "el baldío", dando a entender que cuando se quiso usar ese espacio, ya estaba demolido. De manera que, de nuevo, no sabemos por qué se demolió la casa realmente. Aunque tal vez puede ser que justamente la hayan demolido para construir un edificio más moderno, adaptado a esta función, y que luego se haya quedado todo en la nada por falta de fondos. Yo apunto más a eso: si, como decían antes, ahí funcionaba ya una dependencia de la Muni, la escuela de danzas, no sería descabellado que hayan cedido el lote para eso, obviamente manteniendo la propiedad del mismo y haciendo un acuerdo con Prefectura que luego no se cumplió porque no se construyó nada. Que siga el baile.

Ahora bien, eso nos deja con un baldío... o no. La verdad es que a mí siempre me había surgido esa duda, por fuera parece baldío porque se ven árboles muy frondosos, pero, ¿está abandonado? Hay un portón de acceso para autos y una puertita del otro lado del paredón, que está bien pintado... Uno podía pensar que se usaba como estacionamiento privado, al menos.

Entonces llegó el dato que buscaba. Alguien que vive en esa cuadra comentó que, de hecho, toda la manzana pertenece a la Muni. Y ahí caí: de esquina a esquina, todos los edificios son de la Muni. El del Colegio de Ingenieros, recientemente remodelado, el de Desarrollo Social, a la derecha del baldío, y el que está a la izquierda en la foto, que es una antigua casona en la que funcionan oficinas técnicas de la Muni, y el edificio que le sigue, una construcción que evidentemente fue una casa de dos plantas para vivienda (de edad indeterminada, puede ser de los 50s o 60s?) en donde funcionan también oficinas que no entran en el Palacio Municipal. Y en cada esquina una plaza: la del Perú, ya frente al Monumento, y la de Sicilia, que hasta hace unas décadas era un bar (sí, es una historia que tengo que investigar y documentar acá).

En esta foto aérea del mapa de la Muni se puede ver el lote
bien alargado, que llega incluso a lindar con el del Colegio
de Arquitectos, del otro lado de la barranca. No hay nada
construido, es todo vegetación
Esta persona comenta que cada tanto su gato se escapa y termina en ese "baldío", que en realidad comunica ambos edificios municipales. Cuelgan de ambos lados los aparatos de aire acondicionado, guardan cosas, etc. Alguien propuso también una foto aérea de mucha calidad en donde se ve que el pasto está bien cortado. Es decir, no es un baldío, sino una especie de lote vacío que funciona como patio interno de los dos edificios, aunque de manera "extraoficial", porque no está integrado a ninguno: se comunican pero sigue siendo un lote aparte.

De manera que esto es lo que yo creo. Supongo que en algún momento de la historia, no muy lejano (por lo que sé de la plaza Sicilia, que fue en los 80s) la Muni expropió o compró todos esos edificios, juntos o de a poco, para disponer de espacio adicional para oficinas que estuvieran cerca del edificio central. El bar de la esquina se demolió y terminó siendo plaza, curiosamente muy sobreelevada. Al lado quedó un pasillo de acceso hacia un edificio que está del otro lado de la barranca, el único lote privado de la cuadra. Y luego, todas las demás dependencias. Como dije antes, en algún momento ese lote se pensó para la guardia de Prefectura pero no se terminó usando y cómo así les sirve, no construyen nada, aunque sería lo mejor.

¿Por qué creo que habría que construir algo ahí? Porque, como dije en el grupo, una vez que todo se aclaró, está este dicho en el que yo creo, que dice "la esposa del César no solo debe ser casta, también debe parecerlo". El dicho es machista (hoyga, tiene sus siglos), pero lo que quiere decir es que no solo hay que ser: el Estado también debe parecer. A pocos metros de la Municipalidad, en el centro neurálgico de la ciudad, tenemos un lote vacío que a todos les parece un baldío, algo abandonado que da un mal aspecto. Si no van a construir una nueva dependencia allí, porque lo que está le sirve, ¿por qué no hacer algo más lindo? Pueden hacer un jardincito (ya tienen los árboles) y poner una gran reja para que se vea del otro lado, manteniendo todo cuidado. O, si les preocupa la seguridad, una linda fachada falsa, más alta, en donde pueden, por ejemplo, poner anuncios o pintar un lindo mural. Algo LINDO, no algo que refleje abandono y desidia.

Pero bueno, es lo que hay. Por lo menos resolvimos el misterio.

lunes, 25 de mayo de 2020

Curiosos pasajes en Zona Sur: Pasaje Ricart, Pasaje Peatonal y calles Sancho Panza y Patria

En 2018 tuve la oportunidad de conocer una parte de la ciudad de la que no tenía ninguna noticia, una que estaba totalmente fuera de mi radar. Por cuestiones de trabajo tuve que tomarme dos colectivos y atravesar gran parte de Rosario, varias veces a la semana.

En el camino encontré algunas irregularidades en la grilla, perro obviamente aquello no me terminó de contentar, porque al poco tiempo, al mirar el mapa, descubrí que a pocas cuadras había una gran curiosidad que debía registrar.

El asunto era que trabajaba muchas horas en ese lugar, tomaba mucho tiempo regresar a casa y la verdad es que nunca coordinaba para hacerme el tiempo necesario. Pero cuando tuve que ir por poco tiempo, para hacer algunos trámites finales (ya no iba a volver más por esa zona), acomodé todo. Otra preocupación era mi seguridad y la de mi celular; no es por menospreciar la Zona Sur, que tiene mala fama, pero era un barrio algo despoblado, y la verdad es que los robos y arrebatos te pueden suceder en cualquier momento y lugar. Pero bueno, dije, era mediodía, hacía calor y justamente no había nadie por las calles, lo cual era un plus a la hora de sacar fotos sin que alguien te mire raro o te haga preguntas.

Así que fui con mi celular, saqué las fotos, volví a casa contento... Saqué algunas fotos más en los siguientes días, y cuando las voy a bajar... Nada. Por un problema en mi celular, todas esas fotos se borraron o quedaron dañadas. Ya no había vuelta atrás, no iba a volver a ese lugar, lo cual me dio mucha bronca. Nunca me había pasado algo así. Mi celular ya tenía problemas pero eran muy esporádicos; algo así como un año después terminó muriendo sorpresivamente y el técnico me dijo que era el módulo principal, así que ahí debía radicar el problema.

Pero en fin... la cuestión fue que perdí las fotos y es una pena, así que lo de hoy es un poco tramposo, voy a tener que tirar de las fotos de Google Street View, pero no me queda otra. No voy a tomar dos colectivos y perder tres horas de ida y vuelta. Prefiero gastar ese tiempo en escribir entradas para este blog, como ahora.

Para empezar el recorrido tenemos que irnos a la zona comprendida por Anchorena y Avenida Nuestra Señora del Rosario, y entre Pueryrredón y Santiago. En esas cuadras, vaya a saber uno por qué locura de un agrimensor o urbanista, hay varias "calles" o mejor dicho, pasajes peatonales, que generan una extraña grilla alargada.

Reconstruyo mi recorrido, por lo que recuerdo. Yendo por Anchorena hacia el este, llegué al primero, el Pasaje Ricart. Tomé algunas fotos y me sorprendió todo. Básicamente es una pequeña callecita peatonal, como puede verse en la foto, por donde apenas pasan un par de personas debido a los árboles, que por otra parte dan mucha sombra y fresco. Una cosa hermosa, pintoresca y útil. Creo recordar que había cierto tránsito y algunas sillas en la vereda.



A primera vista, si uno no supiera lo que busca, tenderíamos a creer que aquello es un patio compartido, un capricho de vecinos, de lotes mal armados o algo así, pero no, está marcado en el mapa con nombre y todo, y la prolijidad del asunto nos dice que es algo oficial, y que la gente lo cuida. No solo estaba limpio sino que tampoco vi pintadas o cosas así.

Seguí por Anchorena y de pronto, de nuevo, si uno no sabe lo que busca... de la nada aparece el Pasaje Peatonal (que bien le podrían haber puesto un nombre menos genérico, no?).



Este, sin embargo, es mucho más ancho, tanto que pasa un auto por el medio... que está estacionado. De nuevo parece más bien un estacionamiento compartido para los vecinos, pero cuando miramos más de cerca, vemos que hay dos vereditas para personas, una a cada lado, y en el medio los autos se pueden estacionar, pero también podrían circular si está vacío.


De hecho, hay una rampa que va desde la calle hacia el pasaje, para que los autos puedan pasar más cómodamente. Como se puede ver, es un pasaje peatonal medio raro, más bien le vendría un nombre de calle. Los frentes de las casas dan todas a esas vereditas de cemento, y de nuevo, recuerdo haber visto chicos jugando en bicicletas y gente sentada en la vereda, descansando un poco.

La verdad es que luego no recuerdo por donde fui: pasó el tiempo y la idea era comparar las fotos con lo que dijera GSV, pero a falta de fotos... Lo que puedo hacer ahora es meterme más adentro de los pasajes, cosa que en su momento no hice por falta de tiempo, y ver cómo son en el centro de este microcosmos de callecitas.

Me encuentro entonces que la calle Sancho Panza, que atraviesa a ambos pasajes, es en realidad, igual a estos pasajes en cuando a construcción. "Comienza" en Callao como una calle cualquiera de cualquier barrio, con veredas de pasto y zanjas, pero justo al llegar a Pueyrredón, justo antes de estos pasajes, se angosta y de pronto hay dos franjas de cemento paralelas, justo para que pasen autos, y pasto y tierra entre las dos, al igual que a los costados. ¡Eso no es una calle!



Sin embargo, el auto de GSV logró meterse, así que tenemos imágenes desde dentro que lo confirman. Es más bien un pasaje, callejón, o como quieran llamarlo; sin embargo, se ve que se mantiene limpio y tranquilo.


¿Qué cosa hace que una calle se convierta en esto de un momento a otro? Yo calculo que una mala escuadra, un mal lote, y luego el desinterés del Municipio para corregir el error, que implicaría tener que expropiar varias casas para demolerlas o acortarlas y crear el espacio adecuado para que la calle tenga el ancho suficiente. La verdad, tampoco es algo grave ni malo, pero justo junto a estos otros dos pasajes, llama mucho la atención.


El microcosmos de este barrio... uno piensa que debe ser hermoso tener tantos pasajes. Sancho Panza y Eduardo Ricart, una esquina en donde los chicos espían al raro auto de GSV.

No los aburro más con las fotos; basta decir que Sancho Panza sigue así, con esas dos bandas de cemento paralelas cruza metros después la calle Bolonia, no sin antes recorrer algunos metros de casas con altos tapiales; veredas encajonadas, sin espacio ni para árboles ni para zanjas.

Ah, pero pasando Bolonia, de pronto cambia todo. Hay arbolitos, veredas más lindas (obviamente pagadas por los dueños de casa, que por ahí tienen unos pesos de más) y más pasto. Ah, y está bien clarito que Sancho Panza es un pasaje peatonal, pero pueden pasar autos libremente, oiga... si hasta me dejan las dos franjas de cemento para meter las ruedas!!

Hacemos unos pasos más entre casas bien de barrio (con detalles humildes y otros no tanto) y llegamos a la intersección de Sancho Panza y el ya mentado Pasaje Peatonal, que parece que no es el único y sigue mereciendo otro nombre.

Sancho Panza a la izquierda, y en frente, el Pasaje Peatonal. De nuevo gente en la vereda, ahora perturbada por ese auto raro que se metió en las callecitas que no deberían tener autos, pero bueno...

Podemos ver el estilo "ecléctico" de la edificación, prolija pero sin muchos adornos. Este es el estilo de todo el barrio: hay casas más decoradas (por ejemplo, con paredones de lajas) y otras con puertas de metal hueco y revoque grueso; algunas con dos plantas y otras de una, etc.

Y más chicos, ahora en bici...
Realmente, creo que si uno no conoce la zona, es un lugar donde nos podríamos perder perfectamente, una especie de Parque Chas en miniatura. Por suerte las calles están señalizadas en las esquinas y las cuadras son cortas (recordemos que hay dos pasajes en esas cuatro cuadras). Pero aunque cada cuadra tiene su ambiente, algunas con árboles, otras con arbustos, otras sin nada, creo que si alguien se muda ahí se sentiría al menos un poco mareado en los primeros días.


Pero bueno, vamos terminando el recorrido. Si seguimos por Sancho Panza, al llegar a la calle Santiago de pronto todo vuelve a la "normalidad": como por arte de magia, como si todo hubiera sido un hechizo, vuelve la cinta asfáltica y de pronto es una callecita común de cualquier barrio. Ahora sí no aburro con las fotos, porque si tengo que poner una cada cincuenta metros... pero es que cada cincuenta metros cambia todo!!


Casi siempre cuando me encuentro con curiosidades como estas, comparo el mapa de GSV con el de la Municipalidad de Rosario, porque este suele tener datos que el otro tiene confundidos u omite. Y acá encuentro otras particularidades.

Primero, el pasaje Ricart tiene sentido de circulación hacia el sur, como si no fuera peatonal sino vehicular. Lo mismo pasa con el Pasaje Peatonal.

Segundo, la fracción de Sancho Panza que corre entre Pueyrredón y Santiago aparece también como Pasaje Peatonal, como si la calle perdiera su nombre e identidad. En el mapa de GSV eso no pasa. ¿Por qué pasa esto? Irónicamente, cuando llegamos a Santiago, no parece haber un gran cambio en la anchura de la calle; yo creo que en todo caso está mal hecho el loteo de las parcelas, dejando veredas demasiado angostas, o no sé... De hecho, si miramos bien el mapa de la Muni, se nota que el ancho de las dos son distintos.

La verdad es que, sin ir de nuevo al lugar, no puedo confirmar ninguna de esas opciones, así que tengo que creer más a la Municipalidad. De hecho, como ya hemos visto, la calle cambia tanto en su aspecto que parecen dos arterias diferentes.

Pero aquí no termina todo... El pasaje Peatonal sigue, y como se puede ver en el mapa de arriba, se cruza con una extensión curiosa de la calle Patria, que también pasa a hacerse callecita peatonal.

Volvamos a mi recorrido por un rato, porque aquí sí recuerdo haber ido. Pasaje Peatonal y Regimiento 11. Me acuerdo que me quedé ahí, saqué unas fotos como pude (porque había gente en esas esquinas). Como antes, llama la atención lo finita de la cuadra: apenas unos pocos metros entre esquina y esquina. Y si de un lado tenemos una casa bastante pituca, con arbustos y flores en el frente, y un enorme paredón casi sin grafitis sobre el pasaje, del orto lado tenemos una pared antigua, ya marcada por la intemperie, y llena de escrituras.

El contraste es mayor si giramos la cámara: del otro lado, donde me paré yo para sacar estas fotos perdidas, hay unos galpones que no inspiran mucha confianza (ahí es donde más temí que saliera alguien con una bicicleta a robarme), veredas de cemento crudo y ni un arbolito muerto.

Ahí terminó mi viaje a pie, porque ya no tenía tiempo y como dije, tuve miedo de que entre tantos pasajes apareciera alguien y me manoteara el celular.

Sin embargo, cuando volví a casa revisé los mapas y puedo asegurar que ese pasaje no estaba. Lo juro. Lamentablemente como dije antes perdí las fotos y demoré mucho en escribir esta entrada, pero supongo que en el año y medio que hubo en el medio alguien actualizó los mapas (creo que el equivocado era el de GSV), y ahora aparece no solo la extensión de este Pasaje Peatonal (que llega hasta la avenida Nuestra Señora del Rosario, que a esa altura tiene menos de avenida que Argentina de Primer Mundo) sino también la extensión "clandestina" de la calle Patria, ya mencionada.


Así, en una manzana medio galón, medio descampado (no alcanza ni para un potrero) termina el tan extraño "Pasaje Peatonal", sin nombre oficial hasta donde sé.

Hasta acá más o menos terminaba lo que iba a decir. Mi idea era volver con las fotos y reconstruir lo de las cuadras perdidas del Pasaje Peatonal, que en esa época no estaba en los mapas y aparecía como una cuadra entera. Y listo. Pero ahora descubro lo de esas dos cuadritas de la calle Patria, así que tengo que cerrar todo el asunto. Digamos que es un extra, un bonus, un regalito por haber llegado hasta acá.

Patria es una calle paralela a la Avenida Ntra. Sra. del Rosario, varias cuadras más hacia el este, en una división de calles que debe tener raíz en una antigua vía de tren. Cruza Oroño, hace dos cuadras como cualquier callecita de barrio, sin mucha vereda, con espacio apenas para algún viejo canasto de la basura y algún arbusto perdido, y de pronto ¡zas! llega a Santiago y se convierte en otro de estos pasajes que forman este enrejado de "pasajes peatonales/callejones" que caracterizan estas cuadras. Realmente, algo me dice que alguien planificó todo esto, porque es demasiada coincidencia...

Nótese, de nuevo, el contraste entre las dos casas de las esquinas.

GSV no se mete, aunque la situación es la misma que en Sancho Panza: una calle en toda regla que muta a callejón. A lo mejor porque el conductor ya está cansado, confundido y medio harto de tantas cosas rara; a lo mejor porque no sabe si la calle sigue o se corta.

Porque si hacemos zoom, la verdad, no nos queda muy claro.


De nuevo vemos la misma configuración, aunque acá como las casas no dan al pasaje, en vez de veredas tenemos pasto.


De manera que no tenemos fotos de la esquina de Pasaje Peatonal y Patria, porque el auto de GSV no se metió por ninguna de las dos, pero así termina Patria en la calle Bolonia. Justo enfrente de Asociación Vecinal Barrio Parque Sur, en una casita con arbolito y una palmera del otro lado.

Siempre, siempre las callecitas de cemento paralelas, para los autos, aunque no puedan pasar por los árboles.

Y así termina este largo, largo recorrido por una anécdota que empezó con unas fotos que se perdieron y terminó descubriendo cuatro calles anormales en la misma zona de Rosario. ¿Coincidencia? Yo diría que no.