sábado, 3 de enero de 2015

Reloj sobre entrada de túnel

Inauguro el año y una nueva sección, ahora sobre relojes. Sí, relojes en la vía pública. Rosario tiene algunos muy curiosos, famosos y llamativos, y hace tiempo tengo ganas de empezar a mostrarlos.

Arranco con uno poco conocido, tal vez poco llamativo pero en un lugar curioso: la entrada al túnel de la avenida Illia, justo junto a las escalinatas del Parque España (pueden verse al fondo en la foto).

Ubicado entre los dos semáforos, pasé por debajo muchas veces, a pie, pero no lo descubrí sino mucho tiempo después, cuando caminaba con mi novia por esa zona. Realmente no se me ocurre para qué está allí. ¿Qué necesidad hay de que un automovilista mire la hora en una intersección de calles con cruce peatonal, justo antes de meterse en un túnel? Decir además que este túnel tampoco es demasiado largo; no vamos a tener que calcular el horarrio de arribo del otro lado.

Tal vez se lo puso allí para los peatones. Pero de nuevo, no es nada que no se hubiera podido hacer con un reloj común, con una columna, o ponerlo en otra pared, o alguna otra solución. A mí se me hace que no sirve de mucho, pero estar, está. y es una curiosidad de la zona.

La foto la saqué con el celular porque no habíamos salido a sacar fotos, así que aquí se los dejo con esa parte recortada, para verlo mejor.



martes, 30 de diciembre de 2014

Pasaje Saguier

Era adolescente. Iba caminando a un colegio de la zona. Pasaba por allí, bueno, muy cerca, y cada tanto me preguntaba qué calle era esa, que no parecía durar mucho.

Y no, era un pasaje. Entre Presidente Roca y España, comunica las calles Tucumán y Catamarca; es decir, apenas una cuadra.

Y sin embargo, como digo, para mí, que con tan pocos años comenzaba a transitar por una zona de la ciudad desconocida para mí, fue un primer descubrimiento. Algo que, en la lejanía, me llamaba.

Claro que no atendí ese llamado. Era muy temprano por la mañana, no había nadie en la calle y tenía que ir al colegio.

Pero seguí relacionado con la zona, por diversos motivos, de manera que cada tanto iba por la zona. Eventualmente terminé metiéndome en él, lo encontré y desde ahora es un clásico por el que quiero pasar cada vez que puedo.

Comencemos el recorrido. El pasaje Saguier, como decía, comunica Catamarca, más al norte, con Tucumán, con un sentido de circulación norte-sur.

Es un pasaje como muchos, perdido en la geografía rosarina, y que como muchos, no ha sido visitado por Google Street View, para delicia de exploradores como yo. Hay que ir y verlo; de otra manera, no se lo aprecia totalmente.

En ese extremo, el pasaje "nace" frente a un edificio y una enorme estación de servicio. A diferencia de otros pasajes, se lo puede transitar con bastante comodidad en automóvil, incluso con una fila de vehículos estacionados.

No existe, sin embargo, ningún edificio misterioso, ni emblemático, ni artística o arquitectónicamente muy llamativo, ni extremadamente antiguo.

De manera que cuando hice esta recorrida fotográfica (algo apremiado por el tiempo) no me pareció interesante pararme en el medio para investigar más: los pasajes generalmente me atraen por sus extremos, sus nacimientos y sus "muertes". Tal vez sea porque yo mismo vivo en un lugar donde una calle muere/nace. Pero eso lo contaré otro día.

En fin, luego de caminar exactamente una cuadra, nos encontramos con el final del pasaje Saguier. Nombre que, según pude investigar, viene por el apellido de la familia que era dueña de los terrenos que se utilizaron para el mismo. Lo cual tiene todo el sentido del mundo.

Pero nos habíamos quedado en el final... pues es este. El pasaje termina justo frente a la entrada del depósito de un gran supermercado que está justo a la vuelta. Ni qué decir que los camioneros están contentos con tanto espacio para maniobrar. O a lo mejor es por eso que el pasaje no se utiliza como estacionamiento en doble fila, como he visto innumerable cantidad de veces en otras zonas de la ciudad.

Y así termina el recorrido. Advertí que era corto. Pero no quería cerrar el año de creación del blog con otra demolición o alguna noticia negativa. Quiero quedarme con lo bueno, también, y este es un hermoso recuerdo de mi infancia mezclado con mis exploraciones urbanas actuales.

Después de todo, quien sabe. Tal vez algún día, que no recuerdo, fui o volví del colegio por ese pasaje, y me deleité con lo mismo que el otro día.


La unica forma de ver el Pasaje Saguier desde Google Street View
(bueno, en realidad también se puede ver desde el otro extremo, pero...)
Tal vez su característica más saliente es ser la esquina de un muy
conocido y prestigioso colegio católico, Nuestra Señora de los Ángeles.

viernes, 26 de diciembre de 2014

Demolición en Corrientes al 1300

Casualmente pasaba por la zona el otro día (no suelo ir por allá), y me encontré con otra postal triste de la ciudad.

Aunque el edificio tal vez no tuviera una fachada demasiado artística, para mí sigue siendo una pérdida, ya que seguramente se podría haber reciclado, al menos en parte.

Pero bueno, es lo que hay. Les dejo las fotos que saqué:






Hace más de un año, esta era la postal de Google Street View. Se ve que avanzan lento; un año para demoler la segunda ala del edificio. Y de yapa, un hermoso escarabajo. Me quedo con eso, ahora.



lunes, 22 de diciembre de 2014

Buenos Aires al 1700

No, no hagamos caso a lo que dice el cartel. Ahí no atiende ningún agente de seguros.

Esta hermosa casa está en Buenos Aires al 1700, casi esquina Pellegrini, frente a la plaza López. Tuve la suerte de conocerla por dentro, ya que hasta hace un tiempo funcionaba como librería y era atendida por una conocida mía.

Lamentablemente no pude tomar una mejor foto de la fachada. Es más, para cuando Google Street View pasó por ahí en octubre de 2013, la valla publicitaria (que lamentablemente muchas veces avisa de una pronta demolición) ya estaba instalada.

Espero de corazón que este espacio sea recuperado, restaurado y convertido nuevamente en negocio, casa o lo que sea, y no caiga bajo el martillo de la demolición.

lunes, 1 de diciembre de 2014

Demoliendo Mendoza entre Sarmiento y San Martín

Hace tiempo les comentaba el caso de un edificio que se derrumbó de manera accidental, por no estar controlado debidamente, en pleno corazón de Rosario, frente a la conocida Sala Lavardén.

Lamentablemente esa zona parece estar siendo blanco, con ensañamiento, de todo tipo de demoliciones. Era una cuadra llena de edificios antiguos, algunos muy bellos, pero pronto dejará de serlo.

El primero es este que les comento. Lo vi hace bastantes días. Hace poco pasé y sigue igual, no sé por qué.




Y no era lo único. Estaba por la zona y por ninguna razón en particular, tomé una ruta que me llevó por esa cuadra de calle Mendoza, entre Mitre y Sarmiento. Y entonces descubrí esto:




Un hermoso edificio, con preciosos balcones, siendo demolido. Es la parte de un edificio mayor; al lado hay una tienda de artículos para deportes, que recicló la planta baja pero mantuvo la superior, también muy hermosa. Otra acción lamentable, que sinceramente me pone muy triste.

Lo único que rescato es la oportunidad que tuve de presevar, al menos en parte, la existencia de estas fachadas. Gracias a Goglee Street View, nuevo en Argentina, pero que tiene fotos de hace justamente un año, cuando estas edificaciones estaban valladas. Permanecieron así mucho tiempo, como anestesiadas previas a su muerte. Dejo aquí estas imágenes como mucho testimonio del pasado, para no olvidar, y para que otros puedan visitarlas, al menos virtualmente. Sirven como apéndices de la memoria, sin duda alguna.


Estas son del primer edificio, una larga construcción
que ocupaba gran parte de la cuadra.


Como solo parte de la edificación estaba vallada y no
había cartel de venta, uno no hacía suponer nada malo.

Esta es la segunda edificación. Era normal en esa zona que
muchos edificios estuvieran vallados, así que tampoco uno
veía una demolición en el futuro.

Esta me duele mucho más, porque es uno de esos sitios que
yo me imaginé rescatados, en los que yo pensé que me
gustaría vivir o algo así.




viernes, 21 de noviembre de 2014

El día de la esquina

A veces usamos expresiones como "el día del arquero" o "el día que las vacas vuelen". Y nos pasa, como al Sr. Burns, que esos días a veces existen, llegan, y lo que era una expresión metafórica se nos hace realidad en la cara.

Y es que hay días para todo, como lo demuestra una de mis caminatas por Rosario, donde uno puede encontrar casi cualquier cosa. Buscando, como siempre, algo para fotografiar, noté una placa a pocos metros de la esquina de Iriondo y 3 de Febrero. Estaba a la distancia justa como para poder leerla sin demasiado esfuerzo, aunque temí que la cámara de mi celular no lograra captar bien las letras. Por suerte el sol era fuerte y pude aprovechar el contraste.



Para el que no llegue a leerla, o no quiera romperse un poco la vista, dice lo siguiente:

Ningún hombre es por sí mismo todo lo que es.
Sus amigos forman parte de su ser.
A través de los años y simbolizando a todos aquellos que formaron la barra,
nuestro culto a la amistad.
20 de marzo "Día de la esquina"
Iriondo y 3 de Febrero
Año 1976
Sinceramente no tengo ni idea de qué es ese día, quienes o por qué pusieron esta placa tan curiosa, quienes formaban "la barra", por qué es esa esquina importante, si realmente el día de la esquina existe en alguna parte o solamente se celebraba en la zona, ni nada de nada. Pero me pareció una linda anécdota para contar, porque realza uno de los valores más importantes del ser humano: el "ser con otro", el poder reconocer que hay otras personas que nos acompañan en la vida y nos ayudan sin pedir ni buscar nada a cambio más que nuestra felicidad, y sin siquiera tener la misma sangre.

Así que vaya un aplauso y mis respetos a los que crearon ese día, a los que le dieron valor en esa esquina y pusieron tan curiosa y linda placa.

viernes, 7 de noviembre de 2014

Antigua Pizzería Austral (Rioja casi esquina Maipú)

Me atraen los edificios huecos, las fachadas que quedan como único testigo de que allí hubo otro edificio antes. Son algo muy curioso, porque es un estar y no estar. Uno lamenta la pérdida de lo que tal vez nunca vio, pero se alegra al menos de poder ver el cascarón vacío, que no ha sido derribado y aplastado por la maquinaria de construcción. La ciudad necesita más fachadas, aunque se pierdan los interiores. A veces es el único compromiso posible.

Hace tiempo venía observando el caso de la vieja Pizzería Austral, toda una institución en la zona según palabras de mi viejo, que me cuenta que en su momento era un lugar muy transitado. Yo lo encontré así:


A la izquierda está el conocido bar Londres, otra institución por su antigüedad.


No recuerdo sinceramente desde hace cuanto que el edificio fue ahuecado, pero desde la calle se puede observar fácilmente, al igual que aquí, que no hay techos, y que del otro lado de la reja no hay nada. Por lo que sé, la obra está detenida, y es una pena que el lugar no sea reacondicionado y vuelva a funcionar. Además, cuando las obras se detienen durante mucho tiempo, las construcciones sufren.

Obsérvese la falta de techo y los cristales rotos.
Estas fotos son de principios de 2014. A fin de año, sigue igual.

La gente pasa y no puede hacer nada... Este edificio, aunque no está
sobre calle San Juan, está a la altura de una zona de esta calle que
busca ser reactivada. Es necesario que estos edificios vuelvan a
ser usados para que esa zona sea más segura, transitada y limpia.

Bueno, ¿y qué es lo que pasó? Lo que tenía que pasar. En una de esas tormentas fuertes a las que nos estamos acostumbrado, la lluvia y el viento aflojaron el cartel de la emblemática pizzería. Paso regularmente por ahí y tuve la suerte de verlo al día siguiente. Enseguida noté que algo faltaba, así que saqué una foto:


Había MUCHO sol. Disculpas por la calidad de esta imagen.

Como puede verse, la caída también afectó al cartel de la obra. Pocos días después, con más tiempo, pasé de nuevo y tomé mejores fotos. Aquí puede verse que el cartel reglamentario ha sido puesto de nuevo, sobre la ventana.




En fin, una verdadera pena. Vaya uno a saber qué pasó con el cartel, que era tan emblemático como la pizzería. Lo bueno es que nadie salió lastimado por la caída; lo malo es que haya sucedido. Es un ejemplo más de lo mal que se manejan las demoliciones y las construcciones en nuestra ciudad. Tema del cual volveré a hablar en unos días, lamentablemente.

Como anécdota, las últimas fotografías las saqué un sábado por la mañana. Al verme con el celular, una señora me preguntó si era de la Municipalidad. No, le dije.